OTRA VEZ
Manuel Martínez
Perderme otra vez
en la música del número
en la suave curva
del número cinco
inmerso en el misterio
de las fórmulas diofantínas.
Otra vez
despierto al mundo
de signos y proposiciones,
despierto al brillo reluciente
del cosmos lógico.
No pregunten por mí
digan que me extravié
en el melancólico blues
del algoritmo intrascendente
en pos de alguna verdad
por humilde que fuese.
¡Ah! ese blues interminable…
Esta suave tristeza
bajando de la nube decimal.
Y en el fondo
el estremecedor axioma
que, absurdamente,
pretende dar sustento al mundo.
¿SERÁ?
Mirna Valdés
Los llantos
aguaceros bailadores
que visten el mar de madrugada
sobre tus ojos
en tu mirada triste
y en tu sed de amar.
Gotas
que solitas brotan
silenciosas
cristalinas
transparentes.
Agua de mar
que recorre tu nariz aguileña
humedece tus labios
anuda la garganta
inunda tu pecho
y lava tu corazón.
Agua de la piedad
de difuntos corazones
¿por qué se secan los amores?
—Tierra fuera mar adentro
alguien sufre, alguien llora—
¿será tal vez que el mar
es una ofrenda
de mutilados corazones…?
SE ME ANTOJA
Alejandra Gutiérrez Ramírez
Te me antojas entre las olas
hurgar las entrañas de tu corazón
palpar tu pechome regales tus sueños,
que guardaras tu temor
besando mis ojos
entre yacimientos vehementes
Se me antojaque el sol cubra tu espalda
oscurecida por mi cabello
que me extrañes una tarde de otoño
con viento delatando sonrisas
Se me antoja
el morado abrazo desvelado
la caricia afable prolongada
que acompañes la luna con tu aliento
Se me antojan
las cornisas de tus labios
posesas en resquicios párvulos de los míos
Se me antoja que te quedes
porque lo decidassin vacíos
sin súplicaspor ver las estrellas
entre las alas pobladas
de una noche que cobije tu alma
por tu ternura
que exploraras mi alma mucho más que mi cuerpo
sentir mi voz en tu corazónen el pensamiento
que vengascon tu sonrisa compartida
a tu maneracon tu aromasin orillas
Te me antojas en el mar
sumergido al sudor con tu miel,
entre nidos bajo el puente de tu vientre
remando tu cielo que estremece
Te me antojas en cada luna
aunque resida prisionera de tus besos
de lo que no esde todo lo que calcine
lo que pueda llenar el cielofragmentos estrujados
Por lo menos para cuando diga que no te amo
no me queme los labiosfingiendo que te he olvidado.
LUZ AMADA
Lorena Bonilla
Turbulenta avenida
que marca la derrota
de quien se dice amada
de quien se siente muerta.
Carrusel que da vuelta al pasado
empapado a raíz de un llanto,
por un día de vida desolado
de quien te quiere y recuerda tanto.
Inclinado entre las calles
de reojo se ve la puerta
de quien se enreda en redes
débil corazón de poeta
Lenguaje de crujidos disparejos
eres tu quien se enfunda caminando
sombra frágil a lo lejos
de noche a sol esperanzado.
Luz de media luna inalcanzada
altar de un rostro de fragancias
de quien te llora amado
de quien termina noches solitarias.
YO DE TI
Mirna Romero
Traigo la sangre en mi ternura
Lo mismo
Que en el Sueño de mi juventud
Como un hermoso caballo esperanzado
Mi corazón aprendiéndolo todo
Casi llorando
Por ganas de tus brazos
De tus muslos
De tus pasos
Débil
Llego aquí
Como las hojas
Sobre apretados párpados
Para decirte
Que yo de tí
Espero algo
Herida
mi sangre de mujer
En que reposa mi voz
Sueño de espanto
Viento extraño de lujuria
De sombra y sed y llanto
Herida estoy
y me derramo
Como el agua en el paño de mi estrago
Como un signo
me sostiene incesante
Un alto árbol
Convaleciente
Me alegro con mis palabras que aprendí
Como un licor sordo
Están aquí
No necesito más que lo que digo
Como los ciegos voy
Alrededor del raro camino marcado
y sin hacer girar los muslos
Llego a los sucesos de mi juventud
Sé yo de ella lo que callo
Déjame llorar
Mi fracaso airado
pues tú no estás aquí
y tengo ganas
De tus brazos
De tus muslos
De tus pasos
Tú no estás aquí
y yo de tí
Espero algo
lunes, 16 de febrero de 2009
ADICT@S A LA POESÍA
Publicado por Eduardo Pérez Roque a las 12:22 p. m. 0 comentarios
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sábado, 9 de agosto de 2008
ALÍ CHUMACERO
Este famoso poeta nació en Acaponeta, Nayarit, el 9 de julio de 1918 y reside en el Distrito Federal desde 1937. Con José Luis Martínez, Leopoldo Zea y Jorge González Durán fundó la revista Tierra Nueva (1940-1942). En 1949 participó en la fundación de México en la Cultura, suplemento cultural que fundó y dirigió Fernando Benítez hasta 1961. Ha sido autor, editor, redactor y corrector del Fondo de Cultura Económica donde aún labora. Entre sus principales obras se destaca Páramo de sueños (1944), Imagénes desterradas (1947) y Palabras en reposo (1956. Existe una edición aumentada de 1965).
RESPONSO DEL PEREGRINO
I
Yo, pecador, a orillas de tus ojos
miro nacer la tempestad.
Sumiso dardo, voz en la espesura,
incrédulodesciendo al manantial de gracia;
en tu solar olvida al corazón
su falso testimonio, la serpiente
de luz y aciago fallecer, relámpago vencido
en la límpida zona de laúdes
que a mi maldad despliega tu ternura.
Elegida entre todas las mujeres,
el ángelus te anuncies pastora de esplendores
y la alondra de Heráclito se agosta
cuando a tu piel acerca su denuedo.
Oh cítara del alma, armónica al pesar,
al luto hermana: aíslas en tu efigie
el vértigo camino de Damasco
y sobre el aire dejas la orla del perdón,
como si ungida de piedad sintieras
el aura de mi paso desolado.
María te designo, paloma que insinúa
páramos amorosos y esperanzas,
reina de erguidas arpas y de soberbios nardos;
te miro y el silencio atónito presiente
temor y languidez, la corona de mirto
llevada a la ribera donde mis pies reposan,
donde te nombro y en la voz flameas
como viento imprevisto que incendiara
la melodía de tu nombre y fuese,
sílaba a sílaba, erigiendo en olas
el muro de mi salvación.
Hablo y en la palabra permaneces.
No turbo, ni te invoco,
el tranquilo fluir de tu mirada;
bajo la insomne nave tornas el cuerpo emblema
del ser incomparable, la obediencia fugaz
al eco de tu infancia milagrosa,
cuando, juntas las manos sobre el pecho,
limpia de infamia y destrucción
de ti ascendía al mundo la imagen del laurel.
Petrificada estrella, temerosa
frente a la virgen tempestad.
II
Aunque a cuchillo caigan nuestros hijos
e impávida del rostro airado baje a ellos
la furia del escarnario; aunque la ira
en signo de expiación señale el fiel de la balanza
y encima de su voz suspenda
el filo de la espada incandescente,
prolonga de tu barro mi linaje
-contrita descendencia secuestrada
en la fúnebre Pathmos, isla mía-
mientras mi lengua en su aflicción te nombra
la primogénita del alma.
Ofensa y bienestar serán la compañía
de nuestro persistir sentados en la mesa,
plática y plática en los labios niños.
Mas un día el murmullo cederá
al arcángel que todo inmoviliza;
un hálito de sueño llenará las alcobas
y cerca del café la espumeante sábana
dirá con su oleaje: "Aquí reposa
en paz quien bien moría."
(Bajo la inerme noche, nada
dominará el turbio fragor
de las beatas, como acordes:
"Ruega por él, ruega por él...")
En ti mis ojos dejarán su mundo,
a tu llorar confiados:
llamas, ceniza, música y un mar embravecido
al fin recobrarán su aureola,
y con tu mano arrojarás la tierra,
polvo eres triunfal sobre el despojo ciego,
júbilo mi penumbra, mudo frente al amor.
Óleo en los labios, llevarás mi angustia
como a Edipo su báculo filial lo conducía
por la invencible noche:
hermosa cruzarás mi derrotado himno
y no podré invocarte, no podré
ni contemplar el duelo de tu rostro,
purísima y transida, arca, paloma, lápida y laurel.
Regresarás a casa y, si alguien te pregunta,
nada responderás: sólo tus ojos
reflejarán la tempestad.
III
Ruega por mí y mi impía estirpe, ruega
a la hora solemne de la hora
el día de estupor en Josafat,
cunado el juicio de Dios levante su dominio
sobre el gélido valle y lo ilumine
de soledad y mármoles aullantes.
Tiempo de recordar las noches y los días,
la distensión del alma: todo petrificado
en su orfandad, cordero fidelísimo
e inmóvil en su cima, transcurriendo
por un inerte imperio de sollozos,
lejos de vanidad de vanidades.
Acaso entonces alce la nostalgia
horror y olvidos, porque acaso
el reino de la dicha sólo sea
tocar, oír, oler, gustar y ver
el despeño de la esperanza.
Sola, comprenderás mi fe desvanecida,
el pavor de miar siempre el vacío
y gemirás amrga cuando sientas que eres
cristiana sepultura de mi desolación.
Fiesta de Pascua, en el desierto inmenso
añorarás la tempestad.
DIALOGO CON UN RETRATO
Surges amarga, pensativa,
profunda tal un mar amurallado;
reposas como imagen hecha hieloen
el cristal que te aprisiona
y te adivino en duelo,
sostenida bajo un mortal cansancioo
bajo un sueño en sombra, congelada.
En vano te defiendes
cuando tus ojos alzas y me miras
a través de un desierto de ceniza,
porque de ti nada existe que delate
si por tu cuerpo corre luz
o un efluvio de rosas,
sino temor y sombra, la caída
de una ola transformada
en un simple rocío sobre el cuerpo.
Y es verdad: a pesar de ti desciendes
y no existe recuerdo que al mundo te devuelva,
ni quien escuche el lánguido sonar de tus latidos.
Eres como una imagen sin espejo
flotando prisionera de ti misma,
crecida en las tinieblas de una interminable noche,
y te deslíes en suspiros, en humedad y lágrimas
y en un soñar ternuras y silencio.
Sólo mi corazón te precipita
como el viento a la flor o la mirada,
reduciéndote a voz aún no erigida,
disuelta entre la lengua y el deseo.
De allí has de brotar hecha ceniza,
hecha amargura y pensamiento,
creada nuevamente de tus ruinas,
de tu temor y espanto.
Y desde allí dirás que amor te crea,
que crece con terror de ejércitos luchando,
como un espejo donde el tiempo muere
convertido en estatua y en vacío.
Porque ¿quién eres tú sino la imagen
de todo lo que nutre mi silencio,
y mi temor de ser sólo una imagen?
Publicado por Eduardo Pérez Roque a las 11:28 a. m. 0 comentarios
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martes, 19 de febrero de 2008
NA NIMOIKNI
Na, nimoikni
ipan ni xolalpan tlali.
Nikanij kampa tiyoltokej,
titemikij
kampa eltokej
ketsalxochimej.
Nikanij kampa tsayani
ejekatl,
kampa motlatia mikistli
nimoikni.
Pampa tojuantij
titonatij iuan ejekatl,
kuajtli iuan tlali,
atl iuan temiktli.
SOY TU HERMANO
Yo, soy tu hermano
en este lugar de la tierra.
Aquí donde vivimos,
donde soñamos,
aquí donde brotan
las hermosas flores.
Aquí donde se rompe el viento,
donde se oculta la muerte
soy tu hermano.
Porque nosotros somos
sol y viento,
tierra y águila,
agua y sueño.
Tiualajtiualouij,
ipan tinejnentiualouij kauitl,
iuan tiualouij xiuitl
iuan xiuitl ipan touala.
Ipan tlalpotektli,
timokejketstiualouij,
tlalpotektli iuantouala,
se iknioyoyotl tech ualika.
Tlauel tinejnentiualtokej,
miak xiutl iuantoualtok,
tlatskitok totlakayotipaj
ojtli tlalpotektli.
Sampayano timosiyajkauasej,
axmiak kauitl tiyatosej,
ayi tlami toojui,
noja miak xiuitl tinejnemisej.
Noja senyajtok ojtli
kampa nestok tonemilis,
kampa xochitl iuan uikayotl
moxochiotijtos, nopano timoseuisej.
SOBRE EL CAMINO
Hemos venido caminando,
sobre los años venimos andando,
venimos junto a los años
y sobre nosotros los años vienen.
Sobre el polvo
venimos marchando
y con nosotros viene el polvo,
una hermandad nos une.
Ha sido mucho lo que hemos andado,
han venido con nosotros muchos años,
sobre nuestro cuerpo pegado está
el polvo del sendero.
Un descanso tomaremos otra vez,
no es mucho tiempo el que descansaremos,
el camino aún no termina,
aún son muchos años de recorrido.
Es larga la senda aún
donde brilla nuestro destino,
donde la flor y el canto florecido esté,
ahí nuestro hogar haremos.
* Ganador del Premio Nacional de Literatura Indígena “Netzahuacóyotl” 2006, otorgado por
CONACULTA y del Premio Nacional de Cuento Náhuatl 2007, por el gobierno del Estado de Puebla.
Publicado por Eduardo Pérez Roque a las 1:22 p. m. 0 comentarios
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miércoles, 7 de noviembre de 2007
Canciones para Cantar en las Barcas
José Gorostiza
LA ORILLA DEL MARNo es agua ni arena
la orilla del mar.
El agua sonora
de espuma sencilla,
el agua no puede
formarse la orilla.
Y porque descanse
en muelle lugar,
no es agua ni arena
la orilla del mar.
Las cosas discretas,
amables, sencillas;
las cosas se juntan
como las orillas.
Los mismo los labios,
si quieren besar.
No es agua ni arena
la orilla del mar.
Yo sólo me miro
por cosa de muerto;
solo, desolado,
como en un desierto.
A mí venga el lloro,
pues debo penar.
No es agua ni arena
la orilla del mar.
SE ALEGRA EL MAR
A Carlos Pellicer
Iremos a buscar
hojas de plátano al platanar.
Se alegra el mar.
Iremos a buscarlas en el camino,
padre de las madejas de lino.
Se alegra el mar.
Porque la luna (cumple quince años a pena)
se pone blanca, azul, roja, morena.
Se alegra el mar.
Porque la luna aprende consejo del mar,
en perfume de nardo se quiere mudar.
Se alegra el mar.
Siete varas de nardo desprenderé
para mi novia de lindo pie.
Se alegra el mar.
Siete varas de nardo; sólo un aroma,
una sola blancura de pluma de paloma.
Se alegra el mar.
Vida —le digo— blancas las desprendí, yo bien lo sé,
para mi novia de lindo pie.
Se alegra el mar.
Vida —le digo— blancas las desprendí.
¡No se vuelvan oscuras por ser de mí!
Se alegra el mar.
Publicado por Eduardo Pérez Roque a las 1:04 p. m. 0 comentarios
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