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lunes, 10 de diciembre de 2007

Xalapa: de 1830 a 2007 (II)

El pasado 29 de noviembre Xalapa cumplió 177 años de haber sido elevada a la categoría de ciudad. Con tal motivo publicamos la primera parte de una entrevista con la Mtra. Mirna Benítez Juárez, integrante del Consejo de la Crónica y socióloga de profesión. Hoy presentamos la segunda parte de esta entrevista.

A 177 años de que Xalapa recibiera la categoría de ciudad ¿Cómo la definiría hoy, dada su categoría de capital del Estado ¿Cuál es su opinión de Xalapa como eje social y político de Veracruz?

R. Durante este tiempo tan amplio podemos advertir continuidades y rupturas. Xalapa, como tendencia, mantiene su categoría de capital del Estado de Veracruz; la presencia de importantes familias de comerciantes y empresarios en los círculos de poder –tanto político como religioso- y un trascendental reconocimiento como ciudad “cultural”, si bien las condiciones económicas –a todos los niveles espaciales- han variado significativamente.

Ya se ha señalado la notable presencia que logra la ciudad en el ámbito nacional desde la “era de Juárez”, incluyendo la presidencia del xalapeño Sebastián Lerdo de Tejada que inaugura el tren que conecta a la ciudad de México con el puerto de Veracruz, y lo que ello significó para ciertos grupos, algo similar a lo que en estos primeros años del siglo XXI nos ha tocado vivir (específicamente hablo del trazo del futuro libramiento de la ciudad –muy necesario- pero que afectó diversos intereses económicos y eso ha llevado a la demora de la construcción). Estas vías –la del ferrocarril y la carretera que conecta a la zona metropolitana del Distrito Federal con el puerto de Veracruz- mantienen una importancia muy significativa para el comercio de nuestro país, son ejes que conservan un modelo de relación con el mercado mundial que sigue inscrito en la perspectiva antaño liberal, ahora neoliberal.

No podemos olvidar que nuestro estado, además de llevarlo en su nombre oficial de Veracruz-Llave, es una verdadera llave para lo que representa la zona sur-sureste del país; que ser comerciante empresario y/o funcionario público del siglo XXI –o ambos- abre una perspectiva de crecimiento muy considerable para tales grupos y que por allí se proyecta continuar. Sin embargo, desde mi reflexión muy personal, considero que a inicios del siglo XX -después del proceso de la revolución mexicana- se ajustaron ciertos espacios para algunos sectores clasemedieros que, tanto por cierta formación académica y/o militar, encontraron espacios para encausar aspiraciones polìticas. Así tuvimos gobernadores surgidos de su participación en el movimiento revolucionario que, una vez en el poder, requirieron de los abogados y/o intelectuales para proyectar la civilidad adecuada. En Xalapa esto fue muy claro durante los años de los gobiernos de Tejeda y Jara, y preciso para los veinte el movimiento “estridentista” –con Manuel Maples Arce y Germàn List Arzubide- que pretendían marcar nuevos derroteros en la vida cultural pero que no escapaban a los condicionamientos de desarrollo material que se imponían a nivel mundial. Este comentario no pretende minimizar su presencia sino comprenderlo en un ámbito mayor al que da forma y del cual es parte. Alguno de los poemas estridentistas de Maples Arce alude a la “Urbe” con sus cables eléctricos y a los ríos de blusas azules que salen de las escotillas de las fábricas.

Entonces podemos leer la presencia de grupos de trabajadores, principalmente textiles, que dan vida al paisaje de la ciudad –que se percibe y desea proyectarse- pero, inmediatamente también ubicamos que ese sujeto aludido –el de los asalariados- tuvo una participación significativa dentro del movimiento obrero cercano a la presencia del Partido Comunista Mexicano. Y, coincidiendo en el tiempo, surge una figura emblemática de Xalapa, Rafael Guízar y Valencia, nombrado Obispo de Veracruz en 1919, cuando residía en la Habana, Cuba, y que arriba a tierras veracruzanas en enero de 1920. A él le correspondió estar en la diócesis de Xalapa y oficiar en la catedral de esta ciudad en donde, el imaginario colectivo, señala su “santidad” y los difíciles momentos que debe vivir cuando se desató la “guerra cristera”.

Una vez “superada” esta situación ríspida, no sólo en Xalapa, sino en buena parte del país, la capital veracruzana entrará en una fase de crecimiento lento pero sostenido. Así, para las décadas de 1930 y 1940 Xalapa comprende nuevos actores de peso: los clasemedieros (burócratas, funcionarios públicos, “intelectuales” y grupos de trabajadores asalariados, tanto de la ciudad como del campo aunados a los grupos tradicionales que precisan infraestructura para la vida cotidiana: mercados, hospitales, escuelas, cines, parques y, ya desde entonces está presente uno de los grandes íconos de Xalapa, la Orquesta Sinfónica (OSX) y de allí pasamos a la otra gran institución que marcará las directrices de la cultura xalapeña, la Universidad Veracruzana. Así, Xalapa muestra su consistencia de ciudad de comerciantes-empresarios, políticos y prestadora de servicios entre los cuales, el educativo, genera una vida cultural necesaria para sus habitantes que pretenden, pretendemos, mantenerla como tal.

Tomando como referente el imaginario cultural ¿Cómo visualiza Xalapa?

R. Xalapa, no sólo para los veracruzanos sino a nivel internacional, es reconocida como una ciudad de intensa vida cultural. En ello la Universidad Veracruzana tiene un peso abrumador: la OSX, la facultad de Teatro, Danza, Música, Artes Plásticas, Filosofía y Letras, el Museo de Antropología, los institutos de investigaciones literarias, histórico-sociales, educativas; las revistas “La Palabra y el Hombre”, “Tramoya”, “La Ciencia y el Hombre” y los jóvenes, esos eternos buscadores de nuevas formas y maneras de expresar sus inquietudes –aunque sumen muchos años en sus biografías- le dan un aliento especial a la relación vida cultural-Universidad Veracruzana ( y me ubico sólo en el ámbito de las Humanidades y las Ciencias Sociales porque en otros campos soy lega). Y de allí las exposiciones, l conciertos, presentaciones y representaciones, conferencias, mesas redondas, cine-clubes, presentaciones de libros, y otras expresiones más a precios –la mayoría- accesibles.

Pero, además, retomo palabras de mi amigo Alejandro Mariano, la ciudad tiene la tradición de “los cafés” para discutir de todo y un público diferenciado pero ávido de ofertas. He señalado con las que coincido plenamente, pero existen otras más y que es necesario atender. En este aspecto Mariano es un gran conocedor y lo está proyectando a muchos xalapeños, de nacimiento y adopción, interesados en promover la cultura bajo nuevos y enriquecedores enfoques. Necesito precisar, esta mirada que ofrezco responde a la de quienes nos interesamos en tales menesteres pero no exclusivamente.

Ante su crecimiento desmesurado ¿Qué problemas enfrenta Xalapa en estos momentos?

R. Uno de los más severos y evidentes es el del tráfico vehicular, pero allí no se proyecta a largo plazo. Dice el Dr. Lorenzo Meyer que el único que lo hacía en tal sentido era Porfirio Díaz porque su mandato se prolongaba continuamente. Coincido en esa perspectiva política pues ahora los cortes sexenales –que se reducen también por cuestiones políticas- condicionan la construcción de obras que no puedan ser inauguradas en sus administraciones, con excepciones, pues algunos puentes y rotondas son paliativos a grandes problemas que han generado otros problemas que resentimos los xalapeños ¿Alguien puede imaginar servicios de transporte colectivo como los de ciertas ciudades europeas, digamos Praga, en donde el autobús de servicio urbano especifica la hora en que llegará a la parada y además con asientos disponibles? Y no es tan absurdo, sólo que allí los acuerdos entre autoridades y transportistas se establecen en condiciones diferentes. Aquí también preciso, este problema no sólo es de Xalapa aunque sí es más agudo que en otros sitios y sé muy bien que nuestro trazo histórico de “plato roto” influye pero…

Otro problema que miro diariamente por trabajar con niños, y también no es exclusivo de Xalapa, es el de la calidad en la educación básica. Esta situación, en lo personal me agobia pues los niños no saben leer, no comprenden, el capital cultural de ellos y sus padres es muy bajo. Y allí, como señala el analista Ricardo Rafael en su libro “Los socios de Elba Esther”, todos somos culpables, aunque hay culpables muy culpables.

En lo que respecta al ámbito de la cultura y las artes ¿Qué retos debe solucionar Xalapa para el diseño de una política cultural?

R. Uno de los grandes retos en este ámbito es el saber cuál es la cultura que se requiere promover, cultivar, recrear. Aquí nuevamente cito a mi amigo Arturo Mariano, pues es un especialista. El sostiene que existen expresiones culturales muy diversas pero no siempre son apreciadas como tales: por ejemplo, el levantamiento de los arcos en las iglesias son manifestaciones increíblemente completas pues incorporan a diversos actores -con edades diferenciadas- que se nuclean en torno de imaginarios que tales grupos desean perpetuar y los cohesiona; otro ejemplo son los fandangos que se presentan en Xalitic, éstos son expresiones culturales importantes de un barrio que lucha por mantener una identidad pero supe, por una participante, que en uno de los más recientes la policía llegó y no supo sobrellevar algunas expresiones de repudio de parte de los asistentes y terminaron desalojando con violencia a los presentes. Obvio que dentro del imaginario de algunos integrantes de la policía eso no es cultura.

También existen espectáculos tipo Broadway que pueden parecer promotores de cultura pero que uno no sabe qué es lo que se desea proyectar -o que se comprende y no se comparte- porque desvirtúan concepciones clásicas –o puede ser, no lo niego, incompetencia receptiva- pero uno trata de encontrar lo aportativo en lo que consume, como en las instalaciones o en el performance que necesita de cierta formación. Obviamente estos puntos son muy delicados pero, y nuevamente compartiendo con Mariano, nuestros sentidos han sido orientados a cierto tipo de manifestaciones artísticas y en ello la postura oficial ha sido decisiva.

Considero que al abrirse espacios de participación ciudadana, con sus diferentes percepciones, y su intervención activa se enriquece la oferta. Pero también es cierto que sin recursos financieros no todas las propuestas pueden concretarse. De allí la necesidad de buscar los espacios de participación pero ya no exclusivamente como dádivas; ese es el gran reto de una ciudad como la nuestra, donde actores importantes aún miran el respaldo gubernamental como la gran aspiración y ciertos detentadores de presupuestos no consideran el “fomento cultural” como una inversión social necesaria sino como cierto mecenazgo que les brindará prestigio social. Xalapa cuenta con grandes talentos artísticos y académicos que pudieran aportar ideas para diseñar una política cultural de largo plazo pero no conozco un proyecto unificador que pueda incidir en tal sentido. Y soy muy escéptica respecto a algunas “fundaciones culturales filantrópicas” que captan recursos financieros y sacan grandes ventajas de su desinteresada gestoría.

¿En qué consiste la importancia de que niños, jóvenes y la ciudadanía en general, conozcan la fecha en que Xalapa es elevada a la categoría de ciudad, así como otras fechas que van marcando su devenir histórico?

R. Algún filósofo alemán señalaba que quien no conoce la historia de sus últimos 3 000 no sabe quién es. Considero que el sentido de inmediatez y consumismo que nos abruma –y al cual pocos tratamos de oponer resistencia conscientemente- contribuye decisivamente a que no reflexiones acerca de lo que ha sido, es y puede ser tu ciudad. Entonces dejamos que otros que sí se interesan en ello, y esos intereses son económicos y políticos –principalmente-, ofertan lo que les permitirá obtener las ganancias que proyectan lograr. Por ejemplo, para qué más macro plazas comerciales en la ciudad y no proteger un área como “La Joyita”, en donde puede construirse un parque recreativo maravilloso para las familias xalapeñas o es que no se han percatado lo que sucede cada fin de semana en “Los Berros”.

Aquí lo que me interesa remarcar es la necesidad de saber qué queremos de nuestra ciudad, tal como lo quisieron actores en el pasado que empujaron para que Xalapa fuera elevada a la categoría de Villa, luego de ciudad, y también de ciudad capital de la entidad. Si miramos así a la Historia, como ciencia que pregunta en el presente para proyectar el futuro, entonces perfilaremos educandos reflexivos. Mas allí también soy escéptica pues, como señalaba anteriormente, el nivel que aprecio en los estudiantes de educación básica, media y superior no augura buenos dividendos. Lo que sí me hace albergar esperanzas de mejoría es la existencia de ciertas organizaciones no gubernamentales, en verdad no gubernamentales, que transitan en la dirección apuntada, y de instituciones que pueden –porque cuentan con recursos para ello, como la Universidad Veracruzana para apuntalar políticas culturales amplias y de largo plazo. Soy docente de la facultad de Sociología de la Universidad Veracruzana y desde ese importante espacio trabajo con un profesorado que sabe lo que representa un compromiso de tal índole.

Publicado el día 9 de diciembre en el suplemento cultural “La Valquiria” de Diario de Xalapa

lunes, 26 de noviembre de 2007

Xalapa: de 1830 a 2007 (I)

Por decreto de 29 de noviembre de 1830, Xalapa adquiere la categoría de ciudad, si bien algunos historiadores nos indican que dicho decreto entró en vigencia hasta el 12 de diciembre del mismo año. De este hecho se han ocupado diferentes historiadores, tanto de esta localidad como foráneos.

Aunque se han escrito diversas obras sobre diferentes etapas históricas de la ciudad, en su mayoría los que la habitan ignoran esta importante fecha, ya no se diga niños, niñas y jóvenes. Lo anterior nos motivó a sostener una plática con la integrante del Consejo de la Crónica de la Ciudad, Mirna Benítez Juárez.

Nuestra entrevistada es licenciada en Sociología por la Universidad Veracruzana (UV) y posee las maestrías en Historia por la Universidad Autónoma Metropolitana y en Pensamiento Filosófico Latinoamericano por la Universidad Central de Las Villas “Marta Abreu” de Santa Clara, Cuba; es maestrense en Literatura Mexicana por la U V. Actualmente es candidata a Doctora en Ciencias Filosóficas, también por la Universidad de Las Villas “Martha Abreu”. Por otra parte, Mirna Benítez Juárez ocupó la Dirección de la facultad de Sociología de la UV y es maestra de tiempo completo en la misma.

Conocedora de la ciudad en sus diferentes etapas y desde una perspectiva histórica y sociológica, Mirna Benítez Juárez dio respuesta a nuestra entrevista:

De 1791 a 1830, período en que Xalapa ostentó la categoría de Villa ¿Qué elementos la caracterizaron como tal?

R. El arco temporal que se precisa es muy rico en aspectos a tratar debido a que, dentro de los cortes basados en la historia política de nuestro país, nos ubicaríamos en los últimos años de la vida virreinal y los primeros del México independiente. Si a esto le sumamos que la administración virreinal también presenta modificaciones significativas durante el siglo XVIII -que estarán vigentes en los inicios del XIX- se torna un imperativo señalar líneas de continuidad y ruptura entre 1791 y 1830. Así Xalapa, en el siglo XVIII, fue principalmente un asentamiento cuya actividad económica se modificó impresionantemente con el asentamiento de comerciantes españoles y, a partir de allí, adquirió un sello característico: la vida giró en torno del comercio. Los siglos anteriores no presentaron modificaciones tan marcadas como la surgida con el establecimiento de “Las ferias”. Es conocido el lugar estratégico de Xalapa como sitio en el que los comerciantes españoles y criollos, almacenaban los productos transportados por “las flotas” que trasladaban mercancías entre España y la Nueva España, pero si bien se recuerda que estas embarcaciones llegaban cargadas con mercaderías europeas se olvida que regresaban con los productos que venían a buscar, tanto metales preciosos como colorantes naturales, azúcar, tabaco, y otros más.

También es oportuno comentar que varios fueron los momentos del siglo XVIII en que llegaron españoles para dar sustento a este tipo de relaciones comerciales, como lo ha investigado profundamente la Doctora Cármen Blázquez, y que se establecieron ya de forma fija para dar continuidad a las transacciones entre los comerciantes de la ciudad de México, Xalapa, el Puerto de Veracruz, Cádiz y Sevilla.

En algún registro que tuve la oportunidad de realizar se precisan objetos varios que llegaban al puerto de Veracruz y luego a Xalapa, para la realización de la “feria” y que pueden no dimensionarse -en estos momentos- por la facilidad actual para adquirirlos: jamones, avellanas, aceite de oliva, vinos, encajes, telas, clavos, quincallería, etc., productos requeridos por la población española asentada en Nueva España. Pero también es cierto que Xalapa era lugar de residencia de una población indígena y mestiza significativa que se alimentaba de forma diferente a la española y que recibía de su entorno natural frijol, maíz, chile, calabaza y otros productos –como la purga de Xalapa, para su vida cotidiana-. Aunado a estos satisfactores alimenticios ya se sumaban los obtenidos de estancias ganaderas que se habían adaptado muy bien a las características climáticas.

De forma muy simplificada podemos decir que había ya, para el momento en que las ferias dejaron de realizarse (1788), un núcleo de comerciantes y hacendados necesitado de reconocimiento para el sitio en el que residían y para ello demandaron del virrey Juan Vicente Güemes Pacheco Padilla, segundo Conde de Revillagigedo, solicitar al rey Carlos IV, se le concediera a Xalapa la categoría de Villa. Así, el 18 de diciembre de 1791, mediante Reales Cédulas, Xalapa alcanzó la categoría de Villa y su escudo de armas. Mas si bien para finales del siglo XVIII Xalapa ya ostentaba su categoría política como evidencia de su estabilidad los pobladores de otros sitios muy afectados por disposiciones reales buscaban modificar las relaciones de dependencia con España.

El movimiento de independencia encabezado por los insurgentes y finalizado por la alianza Guerrero-Iturbide rompió, en lo político, los 300 años de dominio español aunque, como señala Tulio Halpering, los iniciales años del México independiente presentarán una herencia colonial muy marcada en la vida cotidiana. Uno de los elementos más permanentes es, por ejemplo, la religión católica. Si a estas líneas de acercamiento a una recreación de lo que es Xalapa le sumamos la particular presencia de un gobernador xalapeño como Antonio López de Santa Anna la situación se torna más compleja, pues nos habla de la trascendencia de otra institución muy fuerte dentro de la sociedad mexicana como lo es el ejército; y si no tenemos muy preciso que, en 1829, Santa Anna rechaza la intentona española de reconquista de México - encabezada por el Brigadier Barradas, en la zona limítrofe entre Veracruz y Tamaulipas, lo que le vale el ser llamado “libertador de México” y ser recibido con honores y un Te Deum en el puerto de Veracruz por sus servicios a la patria- no estaremos en condiciones de comprender la importancia de Xalapa en la vida nacional. Esto nos puede auxiliar para comprender por qué, en 1830 alcanza el rango de ciudad.

¿Qué ambiente social prevalecía en Xalapa en la época en la que se le concede la categoría de ciudad?

R. La presencia de los comerciantes-empresarios se tornará muy marcada en la vida política de la ciudad, sin olvidar al ejército y al clero –ya Xalapa era sede del Obispado- y, antes del triunfo del movimiento independentista era un recinto leal al rey, por lo menos le juraron fidelidad, por lo que presenta rasgos de conservadurismo más, la transformación alcanzada por la Independencia, y el que los nuevos poderes se asienten en ella como capital del estado, traerá la renovación de los aires políticos. Xalapa tendrá entonces sujetos muy importantes, comerciantes-empresarios y administradores de la nueva vida pública necesitados de apoyo financiero para “asegurarse” la lealtad de las fuerzas armadas. Aunado a ésto no podemos olvidar que, como en muchas poblaciones con sectores pudientes, ellos serán quienes impulsen la vida cultural de sus localidades y, como desde la época virreinal, la escuela seguirá siendo un espacio que posibilite el ascenso social.

Tampoco es ajeno el fenómeno de que los “futuros herederos” salgan al centro del país, o al extranjero, a continuar sus estudios iniciales. Una de las carreras que permitían ubicación en el ámbito de la administración pública era la jurisprudencia y no pocos abogados xalapeños se ubicaron con posterioridad en cargos de trascendencia, como los Lerdo de Tejada, por ejemplificar.

¿Qué nos puede comentar de Xalapa cuando se funda su primer ayuntamiento en 1794?

R. La importancia de los comerciantes es evidente, además uno de los requisitos para poder ocupar este tipo de cargos requería de un respaldo económico y de la competencia de la lectura y la escritura, aspectos que eran ajenos a la población indígena, en su mayoría.

Al recibir la categoría de ciudad en 1830 ¿Qué cambios se presentan en esta población?

R. En lo referente al ámbito político varios beneficios traerá el que Xalapa sea no sólo ciudad sino ciudad capital del Estado de Veracruz. Ser la sede de los poderes estatales de uno de los estados más importantes de México -por la cantidad de impuestos recaudados en el principal puerto del país y, además, ciudad natal de importantes políticos del orden federal- le inyecta a la economía recursos que diversificarán su ámbito de acción. Uno de los puntales, como en el resto del país, se materializó en el levantamiento de fábricas textiles y en las mejoras del sistema de diligencias para conectar al puerto de Veracruz con la ciudad de México.

Si bien desde el inicio de la conquista Cortés siguió los derroteros ya trazados que pasaban por Xalapa, durante el virreinato y los años del México independiente la ruta se mantuvo, por lo que actividades relacionadas con el transporte de personas y mercancías generaron un efecto multiplicador de servicios. Los mesones se convirtieron en los sitios de descanso, alimento y alojamiento para transportistas y viajeros, además de sitio para el resguardo del ganado caballar. Los arrieros, como señala el Dr. Abel Juárez, eran los encargados de distribuir las mercancías no sólo a grandes distancias sino también a las zonas aledañas de Xalapa. Por ello los caminos de herradura serán, asimismo, las futuras vías para el tránsito de los ferrocarriles.

Ante los años de bonanza la población creció y la necesidad de otros servicios, como el educativo, serán muy demandados pues si bien la enseñanza primaria estaba presente, la secundaria era prácticamente inexistente, de allí la importancia del Colegio Preparatorio de Xalapa, fundado y mantenido por el Lic. Antonio María de Rivera –él mismo abogado- que sabía de la necesidad de ofrecer estudios superiores a los jóvenes porque no debemos olvidar que las mujeres no accedían a este tipo de estudios.

¿Por qué la vocación educativa y cultural de Xalapa?

R. La ciudad de Xalapa ha requerido de ciudadanos competentes para su crecimiento y consolidación. Disputarse el privilegio de ser capital del estado con otras poblaciones importantes de Veracruz no podía basarse sólo en el trazado de una ruta ancestral de contacto con el altiplano, sino que necesitaba de personas cultas y emprendedoras. El nacimiento de una sociedad con posturas liberales abría expectativas a sus jóvenes. No podemos olvidar que si bien el enriquecimiento de una población la catapulta de manera significativa, si no está acompañada de modelos aceptados (buenos modales, moralidad y patriotismo, como correspondía a los años de formación del Estado Nacional Mexicano) no era “bien vista” por sus autoridades inmediatas, esto es, el Ayuntamiento, a quien se solicitará constantemente apoyo económico- y las autoridades eclesiásticas, que no se resignaban a perder este ámbito de influencia en la población que, literalmente, adoctrinaban.

La educación que los liberales propugnan intenta consolidar a una sociedad civil hecha a sus necesidades: educación primaria para una buena parte de la población y educación superior sólo para quienes puedan pagarla, pues de allí saldrán sus sucesores. Además, no podemos olvidar que el florecimiento de la actividad cultural de Xalapa, a mi parecer, tendrá como detonador a la figura de Juan de la Luz Enríquez, a la Escuela Normal Veracruzana y a Enrique C. Rébsamen hacia finales del siglo XIX, cuando desde esta capital veracruzana se formarán los maestros para educar a la población mexicana y que, con la aparición de la ahora editora de gobierno, se contará con el libro para incidir en estos ámbitos. Conjuntamente con este crecimiento educativo se presenta en Xalapa un auge textil que hará surgir otras fábricas, como la del Dique, que necesitará de obreros con un mínimo de instrucción para acatar las disposiciones que se les manden y la idea de progreso se permeará constantemente hacia los diversos grupos de la sociedad.

De tal forma, una vez que Xalapa se conoce como la Atenas Veracruzana, muchos serán los xalapeños y xalapeñas interesados en no dejar de mantener tal denominación.


Publicado el día 25 de noviembre en el suplemento cultural “La Valquiria” de Diario de Xalapa

sábado, 24 de noviembre de 2007

Gabriel Vargas y doña Borola Tacuche de Burrón

Vivaracha, extrovertida, audaz, desenvuelta y lidereza carismática. Toda su vida soñó con ser una artista famosa, encueratriz, exótica, asediada por pretendientes chorromillonarios. Su espacio vital, una vecindad, la vio emprender iniciativas contra el alza del costo de comestibles, insumos básicos y medicinas, pero también encabezar “guerrillas” y mítines contra las autoridades abusadoras. Siempre se le observó con una pretendida elegancia para asistir a fiestas y reuniones imaginarias. Con una figura esbelta, ropa sofisticada y caminar distinguido, nunca pasó inadvertida.

Sí, me refiero a Borola Tacuche, personaje central de La Familia Burrón de Gabriel Vargas, su autor, padre, dueño y tutor, que junto a ella ha visto transcurrir por décadas la vida de México, la evolución de sus barrios y vecindades y, principalmente, su lenguaje, ese lenguaje popular que ha sabido registrar y valorar, tomándolo como una expresión social que nos retrata, dibuja, refleja y nos identifica.

Precisamente, el día 23 del mes anterior, Gabriel Vargas recibió la presea Ciudad de México, que otorga el gobierno del Distrito Federal y que compartió con la crotalista Sonia Amelio, el historiador y humanista Miguel León-Portilla y Don Fernando Hiriart (post mortem).

A las generaciones de jóvenes poco o nada les ha de decir el nombre de Gabriel Vargas y, menos, quizás, el de su obra más significativa: La Familia Burrón, que apareció publicada por primera vez en 1948 y que hoy es desconocida y menospreciada por muchos. . Esta historieta tuvo como antecedentes en otros países y con otros tonos a Andrés Audiffred en el dibujo y a Germán Butze en la trama. En México a Los Superlocos del mismo Gabriel Vargas que aparecía en “Pepín” con su famoso personaje Don Jilemón Metralla. Se debe mencionar que en su mejor época, los años sesenta y setenta del siglo pasado, la historieta llegó a tener un tiraje de 500 mil ejemplares, que en este momento se encuentra reducido a unos cuantos millares.

Gabriel Vargas nació en el estado de Hidalgo, iniciando sus trabajos en el campo de las historietas con diversos personajes como Cuataneta, Kid Vejigo y don Jilemón Metralla. Actualmente, una famosa editorial ha compilado a La Familia Burrón y ofrece varios tomos de ella. Por nuestra parte, guardamos celosamente dos tomos mandados a encuadernar que nos obsequiara hace años el maestro Víctor Raúl Domínguez.

La Familia Burrón esta integrada por personajes que todos conocemos: en primer término Don Regino, el zotaco y su famosa peluquería “El Rizo de oro”; Borola Tacuche, su esposa; sus dos hijos, Regino “El Tejocote” y Macuca; su hijo adoptivo Foforito, hijo de Susanito Cantarranas y desde luego el perro Wilson. También aparecen de manera circunstancial la millonaria y excéntrica Tía Cristeta; el hermano de Borola, el ladronzuelo Ruperto Tacuche; Floro Tinoco “El Tractor” y su padre milloneta Don Titino Tinoco; el poetastro Avelino Pilongano y su mamá Doña Gamusita y Juanón Teporochas, el cacique del pueblo de San Cirindango.

La vida de La Familia Burrón se puede situar en cualquier vecindad del suelo nacional y a lo largo de la época postrevolucionaria, ya que sus problemas, sus sinsabores y sus pequeños triunfos rebasan la vecindad que el autor ubica en el Callejón del Cuajo en el Distrito Federal y se presentan en cualquier barrio o colonia donde habiten personas de escasos recursos económicos, a veces muy escasos como lo son desempleados o subempleados.

Desde luego, el personaje central de la historieta lo constituye Borola Tacuche de Burrón, que sufre los estragos de la pobreza pero no desiste de sus anhelos por mejorar económicamente, que goza y comparte la miseria con sus vecinas, pero no abandona los sueños que la transportan a París y Acapulco, a ser vedette y a recordar una juventud dorada ya lejana, que acepta a regañadientes su situación social que la hace convertirse en líder y encabezar a sus compañeras de vecindad para realizar manifestaciones contra los hambreadores, asaltar la carnicería de la esquina, organizar posadas y acciones de solidaridad cuando alguien sufre un descalabro, con peleas de box y rifas que nuca se efectúan.

Borola Tacuche (precisamente “tacuche”: saco de casimir u otra tela fina que se pone alguna persona no acostumbrada a ello o nunca vista con ese atuendo: “va de tacuche”, “y ahora porqué de tacuche”) encarna a la mujer mexicana que sufre y goza, que tiene enfrente una triste realidad pero que anhela mejorar, a la esposa que comparte con el marido las miserias, pero también personifica a la mujer que lucha día con día para que le alcance el gasto semanal.

Sin embargo, en la misma historieta de Gabriel Vargas tenemos la contraparte del espíritu luchador de Borola, y es su propio esposo: don Regino Borrón el zotaco, peluquero amargado, acomplejado, sumiso ante la situación social y económica que lo aplasta y lo denigra, conforme con su vida y eterna rutina.

Así, a partir de diversas dicotomías: conformidad e inconformidad, sumisión y rebeldía, tristeza y alegría, amargura y felicidad, realidad y ensoñación, encarnados magistralmente por la pareja dispareja: Borolas-Regino, Vargas construye su mensaje a través de una historieta llena de color y vitalidad.

En 1986, Bambi, famosa periodista relata en un artículo que al entrevistar a don Alfonso Reyes sobre el argot, el literato regiomontano le contestó “-no es necesario decir argot, Bambi, ya que en nuestro idioma existe la palabra jerga que significa lo mismo. Y en este dominio, don Gabriel Vargas nos da a todos, día con día, lecciones inapreciables, por su conocimiento profundo del modo de hablar en los barrios de la capital”.

Varios estudiosos se han ocupado de la obra de Gabriel Vargas, pero desde luego preferentemente de La Familia Burrón, por lo que se le ha tratado como un experto del lenguaje popular, sociólogo, cronista y desde luego gran dibujante. En este caso, es mejor que él hable de su obra.

En una amplia entrevista que le concedió a Carolina Velásquez expresó: “soy absolutamente citadino. Nací en Tulancingo, Hidalgo, una ciudad pequeña, tierra de valientes a caballo, muy matones y enamorados. Pero llegué aquí a los 4 años, si hubiera un lugar más grande que el D.F ahí estaría. De la ciudad de México me gusta todo…conocí, la vida de muchas mujeres. Escuchaba sus problemas y les ayudaba con dinero, zapatos o medicinas. Comprobé que eran mujeres abandonadas por la fortuna, siempre me preocuparon las mas feas. Algunas vivían tragedias desgarradoras. Aquí entre nos, en la historieta siempre he estado de lado de la mujer, la he defendido. Sobre todo a las indefensa y humildes, a las que no tienen ilustración…”

A la pregunta ¿en qué se basó para crear a La Familia Burrón?, Vargas contesto:
-Yo quise hacer un héroe de la clase media, un mexicano como hay miles en el país, aun cuando son personas inteligentes no pueden salir de donde están por más esfuerzos que hacen. Tal parece que la adversidad los persigue. Originalmente la historieta se llamó El Señor Burrón o Vida de Perro, a los pocos capítulos cambio a La Familia Burrón. Don Regino es el héroe, un hombre de carácter reposado e inteligente. Si su familia vive en la pobreza más completa es porque él no acepta más dinero que el ganado por su esfuerzo. Doña Borola es una mujer de nobles sentimientos que es capaz de cometer los peores excesos por cuidar de su familia y conseguir alimentos para sus hijos. No se le cierra el mundo ante nada y sabe salir airosa de sus más grandes dificultades…”

Más adelante don Gabriel Vargas expresa “La Familia Burrón es para mí una forma de ganarme la vida. La han calificado como un clásico de la historieta en México. No sabría asegurar si lo es. Me conformo con recibir las cartas de tanta gente y saber cómo muchas personas se ven reflejadas en las aventuras que público. De los personajes me olvido en cuanto termino el argumento. Me siento a trabajar de la mima manera que un abogado o un médico atienden a sus pacientes. Si pensara en todos mi cabeza sería una olla de grillos. Manejo 55 figuras. Las alterno en la historieta para no hacerla tan aburrida. Han pasado mas de 40 años y no me canso de a familia Burrón. Escribo con gusto los argumentos de mis monigotes como el primer día”.

No podemos dejar de citar a uno de los admiradores más fieles de La Familia Burrón: Carlos Monsiváis quien ha manifestado que “es enorme la aportación de Gabriel Vargas, quizás la mejor posible al lenguaje coloquial en México. A su recopilación del habla popular no la limita la mera fidelidad de quien trascribe. Anticipa, inventa imagina, borda sobre las palabras. Es decir, se maneja en la línea creadora del caló, de las germanías, y se aparta de la tradición de quienes improvisan sobre temas y palabras de la sexualidad, juego vulgar y ocasionalmente ingenioso”.

Emparentada con una tradición nacional que cuenta entre sus mejores exponentes a Lizarti, Ángel del Campo, “Micros”, Pozada y Cabral, por un lado y, por otro, con el primer Cantinflas, Resortes y Chava Flores, La Familia Burrón constituye la más alta posibilidad de que México cuente con una historieta nacional, una historieta que analiza, crítica y divierte al mismo tiempo.

La primera versión de este artículo fue publicado en el suplemento cultural La Valquiria del Diario de Xalapa el 9 de julio de 2006. Hoy lo presentamos nuevamente con motivo del homenaje que el día de ayer recibió Gabriel Vargas y Eduardo del Rio Rius en el Museo del Estanquillo de la Ciudad de México, donde fue declarado Ciudadano Distinguido del Distrito Federal por Marcelo Ebrard.

martes, 13 de noviembre de 2007

Las lenguas maternas y Juan Hernández Ramírez

El 21 de febrero de 1952 varios manifestantes, sobre todo estudiantes, murieron al solicitar el reconocimiento oficial de su lengua el Blanga, ya que hasta ese momento únicamente eran reconocidos el bengalí y el urdo, en el entonces Pakistán. Con este antecedente y una propuesta de Blangadesh, ante la amenaza de la desaparición de cientos de lenguas maternas la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO) celebrada el 17 de noviembre de 1999 declaró el 21 de febrero como Día Internacional de la Lengua Materna, a partir de 2000, dentro del contexto de diversas acciones para proteger el patrimonio intangible de la humanidad y preservar la diversidad cultural.


De esta manera, la UNESCO coadyuva a que se respete no sólo la lengua propia sino también la de los otros; a la expresión de todos los lenguajes, mayoritarios y minoritarios; pero sobre todo a suprimir el predominio de un lenguaje sobre otro, pues una de las formas más denigrantes de dominio de un grupo social es la desaparición de la lengua del pueblo dominado o bien su uso en baja intensidad, ante el temor del castigo y la represión.



“La UNESCO considera que la lengua de una comunidad está en peligro cuando un 30 por ciento de sus niños no la aprende, y cita, entre las razones para que esto ocurra, el desplazamiento forzado de la comunidad, el contacto con una cultura más agresiva o acciones destructivas de los miembros de una cultura dominante. También estima que el riesgo de pervivencia de un idioma no depende sólo de cuantos hablantes tiene, sino también de los de otras lenguas del entorno ‘culturalmente agresivas’.”



Conviene recordar que “Cada lengua refleja una visión única del mundo y una cultura compleja que refleja la forma en la que una comunidad ha resuelto sus problemas en su relación con el entorno, y en la que ha formulado su pensamiento, su sistema filosófico y el entendimiento del contexto que le rodea. Por eso, con la muerte y desaparición de una lengua, se pierde para siempre una parte insustituible de nuestro conocimiento del pensamiento y de la visión del mundo.”



En este marco, en México entra en vigor la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas el día 23 de marzo de 2003 que tiene por objeto “regular el reconocimiento y protección de los derechos lingüísticos individuales y colectivos de los pueblos y comunidades indígenas. Así como la promoción del uso y desarrollo de las lenguas indígenas.” (Art. I)



En las misma Ley se establecen dos aspectos muy importantes. En el Art. 8: “ninguna persona podrá ser sujeto a cualquier tipo de discriminación a causa o en virtud de la lengua que hable”, mientras que en el Art. 14 se crea el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI).



Por otra parte, en Veracruz el 22 de mayo de 2001 es publicado en la Gaceta Oficial del Estado el Decreto que crea la Academia Veracruzana de las Lenguas Indígenas que tiene como objeto “promover el desarrollo, estudio, preservación, fortalecimiento y difusión del uso de las lenguas indígenas existentes en la entidad”.



En esta ocasión para hablar de las lenguas maternas en Veracruz y de manera concreta de la literatura que generan entrevistamos al poeta Juan Hernández Ramírez, que apenas el pasado 8 de noviembre de 2006 recibió el Premio Nacional de Literatura Indígena Netzahualcóyotl en su última edición, y que es originario de la comunidad de Colatlán, municipio de Ixhuatlán de Madero.



Hombre sencillo, dedicado a su trabajo en el ámbito educativo, nuestro entrevistado constituye, por su obra poética, un actor en el campo de la preservación de las lenguas maternas de Veracruz, por lo que su opinión resulta altamente importante, ya que por ello ha tenido problemas de discriminación y exclusión. Transcribimos a continuación la parte sustancial de la entrevista a Juan Hernández Ramírez.



En cuanto a su lengua materna ¿Cuál es la que usted maneja por haberla heredado de sus mayores y por ser la que se habla en la región?



Yo hablo la lengua náhuatl de la región huasteca, de aquí del estado de Veracruz



¿Hasta que edad habló únicamente esta lengua?



Toda la comunidad de Colatlán habla la lengua indígena materna, unos más que otros y hay también mestizos que hablan únicamente el español, pero creo que la mayoría habla la lengua náhuatl, mis padres también la hablan. Aprendí de manera simultánea la lengua náhuatl y español, pues mi padre siempre nos habló en lengua náhuatl y mi madre en español, entonces no tuve dificultad en el aprendizaje de las dos.



Cuando usted asiste a la escuela primaria ¿Cuál es la lengua que se maneja

cotidianamente?



En la escuela primaria aprendí que las lenguas aborígenes, hoy lo entiendo así, eran un problema porque nuestros maestros siempre hablaron en español y nos dijeron que las lenguas indígenas no tenían ningún valor y que no debíamos pronunciarlas en el salón ni en el recreo.



En este momento ¿Qué opinión tiene del cumplimiento de los derechos lingüísticos de los indígenas en Veracruz?



No se que decir de los derechos lingüísticos. Hasta ahora las zonas indígenas siguen estando olvidadas, marginadas, seguimos estando con muchos problemas de carácter lingüístico, precisamente, y también de carácter social, educativo, hay muchos problemas.



Como hombre dedicado a la educación y a la cultura primordialmente ¿Cree que se respetan los derechos lingüísticos de los pueblos indígenas?



No, hay intentos de reconocimiento de las lenguas, están las leyes, están las letras sobre el papel, sin embargo, en la educación por ejemplo, la educación intercultural bilingüe que se está utilizando desde hace unos años para acá no se está dando realmente en las comunidades indígenas. Los maestros indígenas no tienen una metodología para la enseñanza de las lenguas indígenas; de la misma manera que se enseña el español, de esa misma manera se debería enseñar las lenguas indígenas. Creo que aquí nos hace falta mayor conocimiento, mayor capacitación para que se dé realmente una educación intercultural bilingüe, para poder de alguna manera preservar las lenguas indígenas, desarrollarlas, enriquecerlas y mantenerlas como parte esencial de la identidad del pueblo de Veracruz y de México.



¿Qué opinión le merecen las tareas que ha desarrollado la Academia veracruzana de las Lenguas Indígenas a tres años de su creación?



Creo que lo he dicho muchas veces, que la Academia Veracruzana de las Lenguas Indígenas fue creada en un momento político, por movimientos que se dieron, por eso hasta la fecha no ha tenido ningún resultado. Actualmente de esa institución, no sabemos ni quien está al frente, porque no se está haciendo un estudio gramatical y muchas de las lenguas también están luchando por formar sus alfabetos aquí en el estado y obviamente su gramática no está escrita, entonces hace falta muchísima investigación lingüística.



Usted como hombre de letras, ganador del Premio Nacional de Literatura Indígena Netzahualcóyotl en su edición 2006 ¿Cree que el estado debe fortalecer estas instituciones, debe cuidar o encauzar de manera más específica sus tareas para que realmente cumplan con el objetivo por el que fueron creadas?


Definitivamente, creo que es la responsabilidad total del gobierno a través de las instituciones, desde el momento que en su Art. 2 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se reconoce al país como pluricultural. Creo que desde ese momento se crea una responsabilidad con las lenguas indígenas, nosotros sabemos que si no hubiera lenguas indígenas no hubiera cultura y obviamente no hubiera literatura, entonces a partir de las lenguas indígenas tenemos cultura, porque en las lenguas está depositado todo el conocimiento de las etnias.

Usted participó en la traducción de la Constitución de nuestra entidad al náhuatl para que fuera distribuida entre todos los pueblos o entre el mayor número posible ¿Qué impacto cree que tuvo?

Ninguno, porque la literatura que no se distribuye directamente a los necesitados de ella, en este caso la Constitución, pues si no les llegó no tuvo ningún impacto, es más, somos muy malos lectores o no somos lectores y cuando están en lenguas extrañas menos se leería un documento. En aquel entonces propusimos con Natalio Hernández, hermano poeta, también, que se formaran comisiones para tratar de leer juntamente con los nahuahablantes, en este caso de la región huasteca, este documento; pero jamás se interesaron y yo siento que no hubo resultados.

¿Qué se puede opinar de la traducción al náhuatl del documento Derechos de los pueblos y comunidades indígenas en la Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos?

Creo que hay muchos documentos que han nacido de manera coyuntural al igual que instituciones, como hablábamos de la Academia Veracruzana de las Lenguas Indígenas, tanto es así que no se si tenga personal o presupuesto porque no se ha sabido nada. Y de los documentos publicados preguntamos si se han leído. En algunas ocasiones nos hemos entrevistado con algunas personas que los tuvieron que haber recibido y nos han dicho que ni siquiera los conocen.

¿Cuál es su próximo proyecto después de que ganara el premio Netzahualcóyotl?

Ahorita quiero regresar a mis orígenes y tratar de escribir sobre la tierra, los productos de la tierra, he estado madurando este proyecto, hablar sobre el chile, la calabaza, así como Arreola escribió su Bestiario, escribir un libro como esos precisamente hablando de los frutos de la tierra como un tributo a ella.


Publicado el día 18 de febrero en el suplemento cultural “La Valquiria” de Diario de Xalapa

lunes, 12 de noviembre de 2007

Voz a los que no tenían

En el marco de los festejos del XXX aniversario de la facultad de Sociología de la Universidad Veracruzana, del 16 al 21 de octubre pasado se realizó la Muestra del Primer Festival de la Memoria del Documental Latinoamericano en El Ágora de la Ciudad.

En esta muestra se exhibieron seis documentales, cuyos temas fueron los movimientos sociales y políticos, la migración, la homosexualidad, y la ecología. Esta muestra fue patrocinada por Sotavento Creación Interdisiplinaria, la Universidad Veracruzana y El Ágora de la Ciudad. Los organizadores fueron Felipe Casanova (FC), Gualberto Díaz (GD) y Miguel Díaz (MD), responsables de la dirección y producción del documental Los Agraviados con el cual culminó la Muestra.

Este documental impacta por el ritmo de las imágenes que presenta, la musicalización y el mensaje que conlleva, que muchas veces pareciera agresivo, pero no es más que el registro del dolor convertido en coraje de los perdedores, de los humillados, de los agraviados.

Lo novedoso de contar en Xalapa con un festival de documental por primera vez, nos motivó a sostener una plática con los organizadores. FC es cineasta y actor desde la década de los 70´s. Fue alumno de Seki Sano. Dirigió la película La Madre y actúo en doce obras de teatro y en la película Cananea. Ha producido y dirigido varias obras radiofónicas difundidas y premiadas internacionalmente como Hamlet y Macbth de Shakespeaere, El Principito y La Conquista de México, entre otras. Actualmente es productor de radio en la Universidad Veracruzana.

GD es sociólogo, cursó la maestría en literatura mexicana en la Universidad Veracruzana, catedrático de la facultad de Sociología del sistema de enseñanza abierta de la misma casa de estudios. Forma parte del cuerpo académico: Observatorio regional Córdoba-Orizaba: Desarrollo sustentable, del SEA, UV. Ha expuesto su trabajo fotográfico en Barcelona, el Centro de la Imagen del D.F., así como en galerías y espacios de nuestro estado. Ha participado en 10 exposiciones colectivas y 5 individuales; su más reciente, “La Habana, rostros de la revolución” (2005). Obtuvo el primer lugar en el certamen de fotografía Trabajo y Sociedad, convocado por la Universidad de las Américas (2000) y fue finalista en la Cuarta Bienal de Fotoperiodismo (2001). Sus fotografías han sido publicadas en La Jornada, Cuarto Oscuro, en revistas y libros de divulgación e investigación social.

Por su parte MD es licenciado en Ciencias de la Comunicación. Ha sido reportero en radio, televisión y varios periódicos desde 1995. Ha colaborado como actor en varias obras radiofónicas como “Macbeth” de William Shakespeare, “Alicia en el país de las maravillas” de Luis Carroll, “El gesticulador” de Rodolfo Usigli, y “La conquista de México”, todas dirigidas por el maestro Felipe Casanova.

Actualmente es jefe de Información y conductor de T.V. Azteca Veracruz y colaborador del noticiero radiofónico A Tiempo.

¿Cómo se genera el proyecto para realizar este primer Festival de la Memoria del Documental Latinoamericano en Xalapa?

M D: La Muestra del primer Festival de la Memoria del Documental Latinoamericano surge de la necesidad de que el público xalapeño conociera los mejores trabajos que participaron en el primer Festival de la Memoria del Documental Latinoamericano que se desarrollo en Tepoztlán, Morelos durante la primera semana de mayo de este año. Además de abrir espacios de exhibición en el estado de Veracruz de documentales independientes con amplias temáticas, que difícilmente se exhiben en las salas de cine comercial y mucho menos en la televisión pública y comercial. En el marco de las celebraciones por el 30 aniversario de la facultad de sociología vimos una excelente oportunidad de presentar estos trabajos que tratan temáticas con enfoques sociológicos.

F C: desde el encuentro con los organizadores en Tepoztlán acordamos traer a Xalapa el Festival de la Memoria con el deseo de compartir con nuestros paisanos tan rica experiencia.

¿Qué lugar ocupa actualmente el documental como una opción alternativa para el público xalapeño?

M D: Pocas posibilidades. A pesar de que el trabajo documental, como una expresión artística cinematográfica y de investigación social va ganando espacios de producción y de exhibición en el mundo y en el país, esto no se ha presentado en Xalapa, donde no hay espacios de exhibición públicos. Las pocas exhibiciones son marginadas y raramente llegan a un público masivo.

F C : Falta organización de los videoastas pero los eventos como el Festival de la Memoria ayudan a que se vayan creando redes muy útiles para el documentalista.

¿Qué posibilidades existen en este momento para el documental como testimonio sociológico por una parte y, por otro, como producción artística?

M D: Desde el punto de vista del realizador independiente son amplias. La masificación de los medios de producción audiovisual (cámara de video y computadora) hace posible que con pocos recursos económicos ( no así el cine) se pueda realizar un documental con amplias temáticas, ejemplo de ello son Los Agraviados que se realizó con financiamiento propio. Esto nos permitió trabajar un tema polémico sin censura y sin condicionamientos que podrían imponer los apoyos de instituciones oficiales.

F C: Lo que comenta Miguel Ángel me parece acertado. Las nuevas tecnologías dan una gran facilidad hoy en día a los cineastas. A mi me tocó vivir una épocas difícil para el cine mexicano, ni vendiendo tu alma al diablo podías hacer cine independiente.

G D: Son muy amplias en esta “era de la información” o “nueva edad del conocimiento”, pues el documental se nos presenta como una herramienta multidisciplinaria, donde se conjugan al arte y las ciencias sociales, principalmente. Si uno de los objetivos de la sociología es “develar cosas ocultas”, el documental cumple a la perfección el cometido; es decir, el género documental como un contradiscurso para darle voz a quien no la tiene, como una herramienta de combate que registra y recrea movimientos sociales y abusos de poder, discriminación e ignominia, y en donde “hablan” obreros, indígenas, gays, lesbianas, estudiantes… la gente sin historia, dijera Eric Wolf.

¿Qué proceso se dio en ustedes para pasar como profesionales de la radio, de la televisión y de la fotografía al documental, al producir Los Agraviados?

M D: Fue una experiencia liberadora tratar ampliamente y sin censura un tema vedado en la televisión privada. Pese a que desde hace más de 10 años he trabajado con la imagen, realizar Los Agraviados me permitió acercarme a la producción artística de la imagen: contar una historia contemporánea desde un punto de vista cinematográfico.

F C: En mi caso ha sido siempre una vocación que cuando se dan las posibilidades no dejo pasar la oportunidad de hacer cine. Lo que nos empujó a realizar Los Agraviados fue el momento histórico y nos unimos de una manera natural.

G D: En mi caso, como docente y estudioso de la imagen (sociología de la imagen y fotografía social), fue muy satisfactorio el resultado, y me impulsa a seguir por el camino del documental y a perfeccionarme en el género. Desde que fundé el Archivo de Imágenes de la Facultad de Sociología de la Universidad Veracruzana en 1994, mi quehacer como documentalista se había concentrado en la foto fija, para la docencia y la investigación social, y dar el salto con Los agraviados me inspira a seguir contando historias por esa vía.

Al tener el resultado final de su trabajo que conlleva un aspecto sociológico y político y otro artístico ¿se sintieron satisfechos?

M D: Me siento satisfecho con el resultado final de Los Agraviados. En un principio el objetivo de los dos videos que precedieron a Los Agraviados (No al Pinchi Fraude y Los Agraviados, primera versión) era exponer la realidad no contada en la televisión, del movimiento de resistencia civil pacifica que se formó, en demanda del recuento de voto por voto de la elección presidencial del 2006, encabezada por Andrés Manuel López Obrador. Después esa necesidad se amplió a mostrar los movimientos ciudadanos y antisistemicos que se vivieron en ese mismo año (en algunos casos casi al mismo tiempo), como fueron los casos del movimiento ciudadano de Atenco reprimido brutalmente por el sistema policiaco del régimen y la desgarradora lucha de la APPO en Oaxaca, movimientos ciudadanos que fueron ignorados, por lo menos en sus momentos mas álgidos, por el tabasqueño.

F C: No me cuadra esa palabra de satisfecho, pero si me gusto el resultado.

G D: Era una necesidad y un reto. Necesidad por la urgencia de dar a conocer un movimiento crucial en la vida contemporánea de México; y un reto porque, como colectivo de realizadores, nos enfrentamos al dilema de no caer en la simple propaganda o el panfleto; y abordamos el proyecto desde una gama de puntos de vista distintos, dándole voz e imagen a otros movimientos que no sólo no coinciden con la lucha de AMLO, sino que van por otra camino, lo que los teóricos llaman “movimientos antisistémicos”, es el caso del movimiento del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de San Salvados Atenco, la APPO y La Otra Campaña; movimientos que proponen otra forma de hacer política, el “mandar obedeciendo”, bajo la consigna de que “otro mundo es posible”, otro mundo distinto al sistema capitalista actual.

¿Qué determinó el contenido de su documental, la perspectiva con que lo realizan y el nombre mismo?

M D: La idea principal del trabajo documental fue darle voz a los que no tenían voz en los medios de comunicación, a los que su vida de lucha ciudadana no era reflejada en los medios de comunicación, a los de abajo, los pobres “jodidos”, los “nacos y feos” (como fueron calificado después por un personaje panista) que se movilizaron en la resistencia civil pacifica: los agraviados de siempre.

F C: El momento histórico.

G D: Los agraviados de siempre, de ahí la necesidad de vincular a los agraviados de antes y de ahora. México es un país de agraviados desde la conquista española, cuyos agravios se han ido acumulando a lo largo de la historio como colonia, primero, y como nación después. Pensemos en la Independncia y la Revolución, por ejemplo, donde los de abajo, la masa que posibilitó dichos movimientos, en esencia no fue recompensada.

Los Agraviados, de igual manera que los restantes cinco documentales que fueron exhibidos durante el festival, llevan un peso ideológico, a veces de manera manifiesta y en otros casos tácito. ¿Este aspecto tiene que ver con la selección de los documentales exhibidos?
G D: Es que lo “ideológico” está presente en el género mismo. El realizador de documentales toma partido, no es neutral, y lo que lo impulsa a realizar determinado tema o proyecto nace de una toma de conciencia. Y es el rigor en la investigación y el respeto por el tema, lo que va a determinar la seriedad del trabajo.

M D: Si. Todos los documentales, a excepción de Muxes, participaron en la selección oficial del Primer Festival de la Memoria del Documental Latinoamericano en Tepoztlán, por eso fueron considerados para participar en la muestra. Otro aspecto determinante en la elección de los documentales (a cargo de Miguel y Gualberto Díaz) fue su temática, ya que por la misma, difícilmente son exhibidos en el cine comercial y mucho menos en la televisión.

Después de Los Agraviados y de su exhibición en Xalapa, ¿cuál es su proyecto siguiente?

M D: Un docuficción de carácter histórico.

En cuanto al seguimiento del festival ¿piensan en una continuidad del mismo aquí en esta ciudad o en la entidad veracruzana?

M D: Así es, el próximo año, en junio probablemente, organizaremos la segunda muestra del Festival de la Memoria del Documental Latinoamericano y hay la posibilidad de realizar mas muestras pero de documentales internacionales con una amplias temáticas. Quizás en el futuro podremos organizar un concurso de documentales en Xalapa pero para ese se requiere apoyos y dedicarse de lleno a eso. No se, es una idea que espero se haga realidad un día no muy lejano.
F C: Si podemos organizar un concurso con varios patrocinadores, nadamás hay que concentrarse y manos a la obra.

G D: Claro, pensamos traer el año que entra la muestra de DOCUSUR (Festival de Documentales de Sur), que se desarrolla cada año en Tenerife, España, y que como festival de documentales se ha consolidado como uno de los más importantes de Europa. Por cierto, Los agraviados va a participar este año en dicho festival en una muestra paralela: Docusur Market.

¿Qué aconsejarían a los profesionales interesados en dedicarse?

G D: Que el documental es una herramienta muy accesible para cualquiera que tenga la necesidad y la pasión de contar historias con un contenido social. La era de la información nos permite echar mano de esta herramienta con un presupuesto relativamente bajo, pero sobre todo, porque es muy divertido y gratificante.

M D: Realizar documentales de manera independiente. La accesibilidad de los medios de producción permite todo eso con pocos recursos económicos. No es necesario tener una gran experiencia de realización de cine la ventaja del documental es que tu retratas la realidad, la narras y la presentas pero eso si le das un carácter cinematográfico artística y atractiva. A los estudiantes de comunicación los invito a que se atrevan a retratar sus circunstancias, lo que les preocupa o enoja, experimentar, grabar lo que les inquiete. Hallar su qué decir.

F C. Que observen la realidad de su país. Porque quien no conoce lo que pasa a su alrededor no tiene nada que decir.


Publicado el día 11 de noviembre en el suplemento cultural “La Valquiria” de Diario de Xalapa

lunes, 29 de octubre de 2007

José Gorostiza: Poeta de la soledad

En México, durante la década de los años 30, se habla y se discute de la “poesía pura”, de la cual, ya se había ocupado en Francia Paul Valéry en 1920 pero que vuelve a ser motivo de atención de Henry Bremond en 1926, quien fue el que la llamó así. Bremond sostenía, partiendo de la obra de Valéry, que la poesía podía entenderse o no, pues la razón no la puede explicar, es decir, que un poema lo podemos gozar sin comprenderlo lógicamente y que al despojarlo de lo que no es poesía, permanece una realidad, que es la “poesía pura”.

Lo anterior tuvo repercusiones en Hispanoamérica, en donde muchos poetas se interesaron en ese nuevo concepto, entre ellos José Gorostiza, llamado Poeta de la Soledad por Ramón Xirau, rindiéndole un verdadero culto. Influido por las teorías de Paul Valéry y Henry Bremond a través de lecturas directas, conferencias y discusiones, Gorostiza culmina su adhesión a esta corriente con el poema Muerte sin fin, no sin antes dar a conocer sus primeros textos.

Varios autores dicen encontrar las raíces o influencias de la poesía de Gorostiza en Paul Valéry y Cementerio marino, T. S. Eliot y su poema Tierra baldía, así como muchas de las influencias que junto con su grupo intelectual, los Contemporáneos asimilaron de los poetas en boga tanto norteamericanos como europeos, y ya no se diga de lo mejor de la tradición española como Góngora, Calderón y Sor Juana Inés de la Cruz.

En 1925, José Gorostiza publica sus primeros poemas, que reúne con el nombre de Canciones para cantar en las barcas. El pequeño conjunto está compuesto por tres secciones: la primera se encuentra formada por tres poesías que le dan nombre al conjunto; la segunda sección consta de Otras poesías –once- con dos Pausas intermedias y la tercera, que se integran de siete Dibujos sobre un puerto y dos últimas poesías.

En todos estos pequeños poemas aparecen elementos de la naturaleza unidos a sentimientos de soledad, tristeza y melancolía, paisajes oscuros y claros –paradójicamente- y constantes referencias al tiempo, que unidos, forman un antecedente de lo que vendrá a construir la plenitud de su producción poética: Muerte sin fin, ya que tras la forma sencilla de aquéllas se encuentran planteados los mismos problemas que motivan a ésta:

A veces me dan ganas de llorar,
pero las suple el mar.

Tras un largo silencio que se repetiría posteriormente hasta su fallecimiento, José Gorostiza publica en 1939 su poema principal: Muerte sin fin, tras lo cual no da a conocer nada. En este poema, integrado por 10 secciones, el autor describe la caída de Dios y de la conciencia, la muerte de la forma, pues para él la muerte no es más que la caída de formas superiores a inferiores, un regreso al estado original, a la nada, al principio de la creación: el hombre pierde su lenguaje y pasa a ser animal; el animal, planta; la planta, mineral; el mineral, fuego; y después del fuego solamente quedará la materia prima que –en un círculo eterno- volverá a tomar forma para dar paso la vida:

...cuando el hombre descubre en sus silencios
que su hermoso lenguaje se le agosta
...si, paso a paso, muerte a muerte, locos,
se acogen a sus tímidas matrices,
mientras unos a otros se devoran,
al animal, la planta
a la planta, la piedra
a la piedra, el fuego
al fuego, el mar
al mar, la nube
a la nube, el sol
hasta que todo este fecundo río...
no desemboca en sus entrañas mismas,
en el acre silencio de sus fuentes,
entre un fulgor de soles emboscados,
en donde nada es ni nada está

En este poema, el hombre reflexiona y se da cuenta que es materia pensada por Dios, por la inteligencia y también se descubre e identifica con el agua que al igual que él es materia que al tomar una forma nace a la vida en la que está presente la inteligencia. Así tenemos la oposición entre la vida y la muerte, la forma y el contenido, la fijeza y la movilidad, lo estable y lo inestable:

...lleno de mí –ahito- me descubro
en la imagen atónita del agua.
...............................................................
No obstante –oh paradoja- constreñida
por el rigor del vaso que la aclara,
el agua toma forma.
En él se asienta, ahonda y edifica...

El poema nos habla de Dios, que se presenta en cualquier lugar, que es el vaso, la forma, lo que da la vida en un tiempo perenne, eterno, que no avanza porque siempre es: el tiempo de Dios:

...minuto incandescente

Después se muestra con un tono alegre la esterilidad del árbol, de la tierra, de la sangre, de los pájaros, de la manzana, del sinsabor, de la angustia, pues todo es agua, y el agua es nada, es materia sin forma, aislada, sin un molde que la configure:

...Pobrecilla del agua,
ay, que no tiene nada,
ay, amor, que se ahoga,
ay, en un vaso de agua.

Luego, tenemos la desencadenada creación que se realiza por la infinidad de formas que se unen a la materia y así, vemos como el agua “ya puede estar de pie frente a las cosas”. Pero la forma en sí misma, no se cumple; la vida no consiste solamente en la adquisición de una forma pues ésta, también cede y se entrega a la materia, se ve la destrucción del vaso de agua, la devastación de la forma, la destrucción del hombre y su lenguaje, y de los reinos animal, vegetal y animal, después de lo cual, sólo flota en la nada “el espíritu de Dios” o sea, el momento que sigue a la disolución del ser y que antecede a su creación, por lo que hay esperanza de un futuro lleno de alegría, jubiloso, pues la nada es el camino para llegar al ser:

¡Aleluya, aleluya!

En Muerte sin fin se configura el enigma del devenir de la vida, pues estamos ante un mito; el mito del eterno retorno circular: de la vida a la muerte, de la muerte a la vida, de la nada al ser, del ser a la nada, del silencio a la palabra, de la palabra al silencio, de la soledad a la comunicación, de la comunicación a la soledad. Círculo del ascenso al descenso, del ser al no ser:

¡planta-semilla-planta!
¡planta-semilla-planta!

Este mito del eterno retorno, nos es ofrecido por un hablante lírico –José Gorostiza- que es un poeta no tan solo de la soledad como lo calificó Ramón Xirau, sino también de la inteligencia, agregamos nosotros como otros más, con un temple de ánimo que va del asombro a la alegría y de la tristeza a la burla, ya que su actitud lírica ante la existencia, es la de que, la vida y la muerte van unidas: la primera solamente se presenta si la segunda la precede y así sucesivamente, por lo cual la muerte siempre nos acompaña, nadie ni nada escapa a ella; lo que hace que el poeta se llene de tristeza y su paisaje íntimo sea de melancolía ante lo efímero de la vida y la eternidad de la muerte, pues para él, todo cambia sin tregua y el cambio mismo es el principio fundamental de la existencia.

Muerte sin fin es un poema de la permanencia, de la permanencia del cambio, ese cambio constante que es la muerte, una muerte eterna, interminable, imperecedera, una muerte sin fin:

...siente que su fatiga se fatiga,
se erige a descansar de su descanso
y sueña que su sueño se repite,
irresponsable, eterno,
muerte sin fin de una obstinada muerte,
sueño de garza anochecido a plomo
que cambia sí de pie, mas no de sueño...

Este poeta constituye una elegía, una elegía a la inteligencia, a la inteligencia que se consume a sí misma, infinita y a la vez finita:

¡Oh inteligencia, soledad en llamas
que todo lo concibe sin crearlo!

Para Evodio Escalante el poema “pertenece al entendimiento, a la inteligencia finita que intenta desbordar la prisión en que ha sido confinada. Se trata de una inteligencia receptiva, condenada a la esterilidad, que puede presumir el dolor pero que no lo crea, que puede moldear el barro pero no infundirle vida, que puede pensar hasta el infinito en un grano de arena pero no darle existencia.”

Como poeta, Gorostiza es fiel a lo que expuso en diferentes ocasiones acerca de la poesía, fue el mejor ejemplo de lo que postuló. Un ejemplo son las Notas sobre poesía que leyó anexas a su discurso de recepción en la Academia Mexicana de la Lengua en 1955, donde manifiesta que “el poeta no puede, sin ceder su puesto al filósofo, aplicar todo el rigor del pensamiento al análisis de la poesía. Él simplemente la conoce y la ama. Sabe en dónde está y de dónde se ha ausentado. Es como un andar a ciegas, la persigue. La reconoce en cada una de sus fugaces apariciones y la captura por fin, a veces, en una red de palabras luminosas, exactas, palpitantes.”

Más adelante, en el mismo texto, Gorostiza manifiesta que “la poesía, para mí, es una investigación de ciertas esencias –el amor, la vida, la muerte, Dios- que se produce en un esfuerzo por quebrantar el lenguaje de tal manera que, haciéndolo más transparente, se pueda ver a través de él dentro de esas esencias.”

También, Gorostiza expresa su visión de la poesía y su proceso creador: “la afinidad entre poesía y canto es una afinidad congénita. En un momento dado podrá relajarse o en otro hacerse más íntima, pero habrá de durar para siempre, porque no radica en el lenguaje –en el austero arsenal de la retórica que caduca y se renueva sin cesar- sino en la voz humana misma que el hombre presta a la poesía para que, al ser hablada, se realice en la totalidad de su perfección.”

Para Sergio Fernández, Gorostiza, fiel a sus postulados, propone en “el hermético poema algo de lo que luego, avergonzado se arrepiente. Y es que Gorostiza, como el Zohar judío, habla de una luz sombría que proviene de la luz verdadera, pero no se refiere a la luz verdadera. Sólo que aquí, por fuerza de una intuición enamorada de la muerte, el poeta mata a la estrella de la cual proviene esa ignota verdad; por ello lo que vemos es producto de la `muerte sin fin´ que somos y que es, quizá también, el Universo.”

A 106 años del natalicio del poeta tabasqueño, el 10 de noviembre de 1901, su poema Muerte sin fin, sigue vigente como una de las cumbres de la poesía hispanoamericana. Vale la pena, sin lugar a dudas, releerla pues siempre encontraremos algo nuevo en él, además de sus Notas sobre poesía.


Publicado el día 28 de octubre en el suplemento cultural “La Valquiria” de Diario de Xalapa

lunes, 15 de octubre de 2007

Es tiempo de volver a la escuela

En nuestra entrega anterior comentamos el Informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos Panorama de la Educación 2007 e invitábamos a nuestros lectores a debatir los datos que en el documento mencionado aparecen, así como las propuestas que el organismo internacional planteo al Presidente Calderón acerca de la privatización de la educación media y superior.

El informe referido fue presentado el día 17 del mes pasado y a escasos catorce días (1° de octubre) la secretaria de Educación Pública presentó otro documento interesante: Grado de satisfacción (evaluación) de las escuelas, los maestros (as) y otros aspectos educativos por parte de los padres/madres. Y decimos que resulta interesante porque nadie puede negar la importancia que reviste no tan solo para el sistema educativo nacional sino para toda la sociedad la percepción que los padres de familia tengan de las escuelas adonde acuden sus hijos, que se deriva a la vez de la vinculación que mantienen con el plantel que han seleccionado para que reciban la formación que desean.

Lo anterior nos trae a la memoria la imagen que como padres de familia guardamos de las escuelas de nivel básico a las que acudimos y de las que hoy reciben a nuestros hijos.

En cuanto a la visión material, varía de acuerdo a la escuela donde cursamos nuestra educación básica: el jardín de niños y la escuela primaria con su patio rústico, el riel, la campana, la chicharra y la barda o cerca en no muy buenas condiciones. También la escuela citadina que contaba con buenos mesabancos, patios en buenas condiciones, ventanales con todos sus cristales y condiciones aceptables.

Hoy, el aspecto material de los planteles ha cambiado en algunos casos. Cuentan con televisión, sanitarios adecuados, canchas deportivas y lo que para algunos es lo más importante: equipos de computación.

A la visión anterior siempre aparece vinculada la imagen de los maestros. El que nos enseñó a leer, el de 6° grado, el director o directora con muchos años de servicio y que imponía un ambiente de disciplina y orden.

Parte de la imagen que guardamos de nuestro jardín de niños y primaria o cualquier institución educativa de otro nivel, junto a maestros y directivos, es el de los compañeros de estudios que a veces lo son desde el nivel preescolar, primaria, secundaria y preparatoria, ámbitos donde surgen amistades de toda la vida. De ellos recordamos al más aplicado, el que menos cumplía con las tareas, el aguerrido que ante cualquier situación agredía, el estudioso, el más deportista, etc.

Además de la visión material y humana como ya lo dijimos, está el concepto que el padre de familia ha tenido a través del tiempo de la escuela y que en mucho depende de su acercamiento a la misma, es decir, de su amistad con los docentes, de su relación con los directores, de su integración a la sociedad de padres de familia y de las reflexiones que con su pareja realicen al momento de la inscripción de su niña o niño en el jardín o escuela primaria, según el caso y la oportunidad que tengan de seleccionar la que les parezca mejor: ¿pública o privada? ¿Cercana o lejana porque es mejor? ¿Con maestros conocidos o no? ¿Con instalaciones adecuadas o carente de lo necesario?.

Pero también el concepto teórico de la institución “escuela” ha evolucionado y hoy se pueden encontrar diversas visiones de lo que es y debe ser el recinto escolar. Desde luego, el concepto tradicional de la escuela como institución encargada de transmitir únicamente conocimientos ha quedado rebasado, para darle paso a otra concepción de lo que debe ser, ya que en esta época ha visto disminuida su influencia en la formación de los alumnos ante la aparición avasalladora de las nuevas tecnologías de la información y el conocimiento. De igual manera, el rol político y social de los docentes ha cambiado. El docente de hoy no puede ser el mismo del siglo pasado.

Para Henry A. Giroux “es preciso que los educadores definan las escuelas como esferas públicas en las que la dinámica del enfrentamiento popular y de la política democrática se pueda cultivar como parte de la pugna en pos de una sociedad democrática radical. Es decir, los educadores necesitan legitimar a las escuelas como esferas públicas democráticas, como lugares que proporcionan un servicio público esencial para la formación de ciudadanos activos, con objeto de defender a éstos del hecho de que desempeñen un papel central en el mantenimiento de una sociedad democrática y de una ciudadanía crítica.”

Hoy, la escuela tiene que superar en la práctica lo que fue señalado hace ya cuatro décadas, cuando se le llegó a considerar como uno de los pilares para la reproducción del sistema político y social. A lo que agregamos que en muchas partes la escuela aún sigue siendo, paradójicamente, un espacio en donde se presentan prácticas permanentes de discriminación, exclusión y trasgresión de los derechos humanos de los niños y las niñas. Afortunadamente, son la excepción.

Dentro de este marco conviene recordar lo que afirma R.W. Connell: “La escuela genera prácticas por las que la clase es renovada, integrada y reconstituida frente a cambios en su propia composición y en las circunstancias sociales en general en las que trata de sobrevivir y prosperar. (Ésta es una práctica inclusiva que va desde la fiesta de la escuela, los deportes del sábado, la semanal cena nocturna con los padres, la organización del mercado de matrimonios –por ejemplo, los bailes interescolares- y las redes informales de negocios y profesiones para la regulación de la membresía de clase, revisión de ideología, y subordinación de intereses particulares a los de la clase como un todo.) La escuela de la clase gobernante no es meramente un agente de clase; es una parte importante y activa de ésta. En pocas palabras, es orgánica de su clase”.

De una manera u otra, las instituciones escolares no pueden ser analizadas, separadas del contexto socioeconómico en el que se ubican; también se deben considerar que conllevan discursos, significados y subjetividades que muchas veces pasan inadvertidas; y que las prácticas áulicas son específicas y no universales.

Actualmente, las escuelas son espacios públicos, culturales y políticos que representan conductas y tensiones entre diferentes grupos sociales y que deben ser considerados como ámbitos democráticos donde se están formando futuros ciudadanos que se integrarán a una democracia participativa y también ciudadana.

Respecto al criterio que ha privado por mucho tiempo en México en cuanto a que la educación y la escuela serán los elementos primordiales para un futuro mejor es necesario recordar lo que H. Kohl expresa: “La idea de que las escuelas pueden construir una nueva sociedad es parecida a la idea de que el mundo será redimido por los niños o que los niños de alguna manera salvarán a los adultos. Creo que ambas ideas son incorrectas. Nosotros no podemos dejar a nuestros niños la responsabilidad de redimir al mundo que echamos a perder, o cuando menos presenciamos ser destruido... yo no creo que un nuevo orden social puede ser construido a través de las escuelas. Sí creo que las escuelas serán una parte esencial de un nuevo orden que es construido a través del esfuerzo cooperativo de todos nosotros: maestros, mineros, obreros, profesionales –toda la gente que cree en el imperativo moral y social de lucha por un nuevo orden. Por lo tanto, encuentro que la cuestión crucial no debería ser, `¿tienen las escuelas el poder para cambiar a la sociedad?´ sino, `¿qué poder pequeño podemos usar para trabajar con otros para cambiar a la sociedad?´ y si comenzamos a cambiar a la sociedad, ¿cuál será el papel de nosotros como maestros en la construcción de un nuevo orden duradero?”

Todo lo anterior viene al caso al revisar el contenido del documento presentado por la SEP y que hemos mencionado líneas arriba. La encuesta fue aplicada a 1,400 padres de familia, con hijos que asisten a escuelas públicas y privadas, tanto del medio urbano como del medio rural. Los resultados de esta encuesta reflejan precisamente la percepción que los padres tienen hoy de la escuela, a la que observan como algo cercano o lejano de acuerdo a la importancia que conceden a la educación de sus hijos. El documento se integró con 60 preguntas. Algunos resultados son los siguientes:

El 80% de los padres de familia están de acuerdo que en la escuela se debe impartir educación sexual y 52% manifiesta que también se debe impartir religión (la suya desde luego). Por otra parte, 88% considera de la mayor importancia que se imparta matemáticas, seguida por un 85% que se expresa a favor de que se enseñe computación. Este último aspecto, merece un análisis específico, pues aunque constituye una necesidad natural en las ciudades, por otra parte no debemos perder de vista la ampliación día con día de la brecha digital, aunque algunos opinen lo contrario.

A diferencia de lo anterior, únicamente el 65% de los padres de familia consideran importante la enseñanza de las artes y 2.3% lo consideran nada importante. De igual manera, este aspecto requiere del análisis de otros elementos extraescolares. El documento nos deja ver la persistencia de que se mantenga la disciplina de los alumnos, por lo cual se inclina el 70% de los encuestados.

Derivado de los resultados de la encuesta la secretaría de Educación Pública presentó el día 3 de este mes el programa Octubre mes de la familia en la escuela, a través del cual se trata de que los padres inicien una mayor vinculación con los planteles a través de diversas acciones como “ Es tiempo de volver a la escuela”, de la cual tomamos el título de este artículo, “Mira como aprendo” y tantas más entre las que se encuentra un programa específico de lectura para padres de familia y actividades escolares concretas con su participación. Entre los libros que se anuncian se encuentran Derechos Humanos en el hogar; la Escuela, la sociedad; y Conocimiento del ambiente; y Prevención de riesgos en la familia.

De igual manera que como lo afirmamos en nuestra entrega anterior, deseamos que instituciones educativas, sindicatos magisteriales, expertos y asociaciones civiles con temática educativa, se manifiesten en cuanto a la pertinencia de esta encuesta, que si bien es novedosa por un lado, por otro presenta aspectos o preguntas que se deben ponderar, pues el documento ha sido tomado como generador de acciones diversas y seguirá siendo la fuente de la que se deriven criterios que adoptará a futuro la secretaría de Educación Pública.



Publicado el día 14 deoctubre en el suplemento cultural “La Valquiria” de Diario de Xalapa

lunes, 1 de octubre de 2007

Panorama de la educación 2007

“La mayor parte del gasto educativo en México esta ligado al gasto corriente. Cerca del 3.1% del gasto en nivel primaria y secundaria es para gasto en capital, dejando muy poco espacio para mejorar la infraestructura educativa (el promedio de la OCDE es de 9.0%). En el nivel terciario la proporción del gasto de capital en México es de 3.1%, el más bajo dentro de los países de la OCDE ( el promedio de la OCDE es de 10.7%).

“Inclusive, la mayor parte del gasto corriente en niveles de primaria y secundaria se va a compensación del personal, dejando solo 5.0% para otro tipo de gasto corriente tal como materiales educativos (el promedio de las OCDE es de 19.9%).”

Los anteriores datos se encuentran incluidos en el informe Panorama de la Educación 2007, del que tomamos el nombre para este artículo, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que fue presentado el pasado día 17 de este mes y cuyo contenido ha causado revuelo entre autoridades educativas, investigadores y maestros, debido a los señalamientos en su mayoría negativos acerca del nivel educativo mexicano, los cuales fueron desacreditados por las autoridades de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Al respecto, conviene recordar el carácter y la ubicación política de la OCDE como institución que depende de los centros financieros neoliberales y cuyas recomendaciones siempre se caracterizan por resultar tendenciosos y favorecedores de una corriente que toma a la educación como principal instrumento para encausar a un lado u otro el desarrollo de los países que integran la Organización.

Debemos recordar que la OCDE es un organismo internacional intergubernamental que al integrarse reunió a los países más industrializados que promovieron y promueven la economía de mercado. Fue fundada en 1961 por 20 integrantes únicamente, que en la actualidad suman 30 entre los cuales se encuentra México. Sus principales objetivos son:

1. Impulsar el mayor crecimiento posible de la economía y el empleo, elevar el nivel de vida de los países miembros en condiciones de estabilidad financiera y contribuir al desarrollo de la economía mundial.

2. Promover el desarrollo económico de los países miembros y no miembros.

3. Impulsar la expansión del comercio mundial sobre bases multilaterales y no discriminatorias acordes con las normas internacionales.

La OCDE en la actualidad constituye uno de los foros mundiales con más influencia, en el que se analizan y establecen lineamientos y normas sobre temas económicos, educativos, medioambientales y otros de relevancia internacional. Sus recomendaciones son manifestaciones de voluntad del Consejo de Ministros de la Organización, cuya oportunidad de implementación es sometida a la consideración de los países miembros.

El informe Panorama de la Educación 2007 presenta una contrastación de los puntos claves de la educación para México con las tendencias de los países de la OCDE. Comprende tres capítulos: Retos de eficiencia y recursos; retos de cantidad y calidad y retos de calidad. La amplitud de los datos, indicadores y recomendaciones que presenta el informe nos obliga a referirnos únicamente a los más relevantes del primero y tercer capítulos relativos a México y que han hecho reaccionar, como ya lo mencionamos, a las autoridades del ramo, a investigadores y maestros.

En su primer capítulo el informe señala que “los salarios a los profesores son bajos en términos absolutos en México (un poco más de la mitad del promedio OCDE pero entre los más altos si se compara con el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita nacional. La proporción del salario después de 15 años de experiencia contra el PIB per cápita, para primaria y secundaria son 1.58 y 2.01, muy por encima del promedio OCDE de 1.28 y 1.30. Desde 1996, los profesores en México han tenido los mayores incrementos en salarios con aumentos de 32% en el periodo para profesores de primaria y de 37% en secundaria para profesores con 15 años de experiencia”.

En el mismo capítulo podemos leer que “la proporción de estudiantes-profesores en México ha aumentado en educación preprimaria a 29 alumnos por profesor como resultado de las políticas para aumentar la participación y hacer este nivel obligatorio en 2002, 15 más que en el promedio OCDE. En educación secundaria en México hay el doble de estudiantes comparados con el promedio OCDE. Esta proporción tan alta tiene influencia en la cantidad de atención destinada a cada estudiante, así como a la calidad de los resultados. Estas proporciones incrementan significativamente los retos para los profesores y también indican que la participación educativa ha aumentado, así como el número de estudiantes”.

En el tercer capítulo, Retos de equidad, el informe manifiesta que “Sólo 24% de los mexicanos entre 25 y 34 años de edad han completado la educación post-secundaria, los que representa, por mucho, la tasa más baja de la OCDE, donde este nivel educativo se está convirtiendo en la norma. Ha habido menos progreso en México en incrementar la matrícula en la educación post-secundaria que en la mayoría de los otros países, de tal forma que México ha caído en términos relativos al paso de las generaciones, del lugar número 28 entre los individuos de 45 a 54 años de edad (aquellos que completaron este nivel hace aproximadamente 30 años) al lugar 29 entre los de 35 a 44 años de edad, hasta el lugar 30 entre los que tienen entre 25 y 34 años de edad (aquellos que completaron el nivel hace una década). En contraste, durante el mismo periodo, Corea se movió del lugar 23 al 1 (Tabla A1.2ª). Nótese que los individuos (25-34 años de edad) en este análisis cumplieron 16 años entre 1986 y 1996.”

En el mismo capítulo, el informe señala que “la proporción de estudiantes graduándose de los niveles post-secundarios ha crecido de un 33% en el año 2000 a un 40% en el 2005, lo que ha reducido la brecha entre la participación en post-secundaria entre México y otros países de la OCDE” y también que “Más mujeres que hombres esperan completar la educación superior con un 56% de ellas sobre un 42% de ellos”.

Resulta interesante el resumen-conclusión relativo al primer capítulo: “Aunque las inversiones adicionales significativas en educación son importantes, es perfectamente claro que mayores recursos no serán suficientes por sí solos. La inversión en educación necesita ser más eficiente. En los países de la OCDE, el sector educativo aún no se ha reinventado a si mismo, como lo han hecho otras profesiones, para mejorar sus resultados y aumentar la productividad. De hecho, la evidencia sugiere lo contrario, que en general la productividad en educación ha declinado, debido a que la calidad en la educación se ha mantenido constante, mientras que el precio por ella ha aumentado claramente. Como los lugares y la provisión de la educación han permanecido sin cambios, la intensidad del trabajo en educación y la predominancia de los salarios de los profesores en todos los gastos (con bases salariales basadas en calificaciones y aumentos automáticos) han hecho aumentar el costo del personal a través del tiempo.”

En la misma presentación del informe Blanca Heredia, directora de la OCDE en México para América Latina recomendó públicamente al Presidente de la República privatizar la educación media y superior bajo el argumento de que el modelo actual de financiamiento resulta ineficiente desde la perspectiva de la distribución de su gasto, porque el 84.4% de los fondos se canalizan al salario de los docentes. También sugirió no aumentar el gasto educativo hasta que se eleve la eficiencia en el manejo de los recursos; según el organismo si se continúa en esa misma línea existe el riesgo “de que esa inversión sea un puro y simple desperdicio.”

Como es natural, el informe y las recomendaciones derivadas de él motivaron que la Secretaría de Educación Pública diera respuesta inmediata, aceptando las cifras estadísticas pero rechazando las recomendaciones y señalando que “no se renunciará a la obligación del Estado en materia de educación pública y gratuita” aunque sí dejo abierta la posibilidad para buscar nuevos mecanismos alternativos de financiamiento de la educación superior.

Ángel Díaz Barriga, investigador del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la Universidad Nacional Autónoma de México hizo severos señalamientos al informe (La Jornada, 18/IX/07) manifestando que “de él pueden esperarse casi los mismos datos (de años anteriores) y el mismo manejo deformado de éstos” También opinó que “llega a conclusiones falsas, al señalar que los maestros mexicanos son los mejores pagados. La explicación aquí es que considera el porcentaje del PIB en relación con el salario docente, pero no se apoya en otros índices como los bienes de necesidad vital que se pueden adquirir con ese salario”. Lamentó que en el país la cultura de la evaluación sea para “asustar a la gente con sus resultados, que sirven para llenar los periódicos durante tres o cinco días, mientras que en el trabajo del docente –que es fundamental para revertir el atraso- no va a pasar gran cosa”.

El debate está abierto. La materia incumbe a toda la sociedad. Esperamos el posicionamiento local de sindicatos magisteriales, asociaciones de padres de familia, instituciones de investigación vinculadas con la educación, académicos y de las instituciones educativas, cuya obligación es manifestarse al respecto de manera formal y crítica, y no permanecer a la expectativa de lo que otros opinan.

Publicado el día 30 de septiembre en el suplemento cultural “La Valquiria” de Diario de Xalapa