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jueves, 29 de enero de 2009

RAMÓN ACEVO/ENE 2009/www.caftanrojo.org

DE LOS TERRITORIOS OCUPADOS Y LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

Los territorios ocupados surgieron el día después de que fueron inventadas las divisiones políticas, cuando alguien estableció la primera frontera el que estaba al lado consideró que le habían arrebatado algo. Si analizamos la historia de las migraciones humanas y los cambios de escudos y banderas sobre cualquier rincón de la tierra, encontramos que la definición territorios ocupados corresponde a una visión parcial, la del ocupado, no la del ocupante, este último establece su derecho a ocupar en base a sus necesidades, su densidad o su fuerza, desde la perspectiva de nuestros tiempos es un acto políticamente incorrecto pero así ha ocurrido miles de veces en todos, absolutamente todos los espacios poblados del planeta; en paralelo es necesario precisar que la vigencia del concepto es efímera, cualquier conquista, al igual que la mayor parte de las migraciones masivas, implican la ocupación de un territorio, que deja de ser tal cuando los habitantes anteriores, quienes se consideran pobladores originarios, se mezclan con los que llegaron, se asimilan unos a otros o por lo menos establecen una forma de convivencia, por precaria que esta sea; más tarde una nueva oleada implicará nuevas ocupaciones en la que los anteriores invasores se asumirán como invadidos. Hay actos, contundentes o paulatinos, que permiten determinar el principio de una ocupación, por el contrario no hay forma de establecer el fin de una ocupación, aún cuando haya habido un acto determinante, como el retiro de un ejército: los hijos de soldados norteamericanos en Italia, Francia, Alemania o Vietnam y la permanencia de elementos culturales del mismo origen son huellas de la ocupación que hoy forman parte integral de la vida de cada lugar.
Si vemos, por citar un ejemplo, la península Ibérica, encontramos que hace unos veinticinco mil años arribaron al territorio los protoiberos, entre ellos quizá los vascones, pueblos de orígenes diversos que estuvieron en constante movimiento, lo que necesariamente provocó ocupaciones o proto-ocupaciones, bastante más tarde, hacía el año 1200 antes de la era común, el territorio fue nuevamente ocupado por los turdetanos, lusitanos, celtiberos, iberos, aquitanos y tartesios, quienes se vieron obligados a compartir el territorio con fenicios, griegos y judíos que se asentaron en la costa del Mar Mediterráneo por la misma época y, evidentemente, con quienes estaban antes que todos ellos, lo que implicó otros mil años de irrupciones, avances, retrocesos y reacomodos, hasta que alrededor del 200 aec casi todos fueron conquistados, invadidos u ocupados por los romanos, aunque los vascos presumen haberse librado de esa; en el 409 de la era común hicieron su arribo los suevos, vándalos y alanos, quienes no alcanzaron a ocupar todo el territorio de la península porque siete años después llegaron arrasando los visigodos. En el 689 los árabes desembarcaron en la costa mediterránea y fueron avanzando, no acababan de asentarse cuando ya Don Pelayo les andaba declarando la contra-ocupación desde la punta de las montañas de Asturias, ocho siglos les costó a los visigodos, divididos en reinos e incluso islamizados algunos de ellos, recuperar el terreno palmo a palmo hasta la ocupación de Al Andaluz, una tierra que los árabes ya sentían suya y que hasta la fecha reivindican grupos fundamentalistas, para Al Qaeda, Hezbollah, Hamás, Mártires de Al Qasa, Los Hermanos Musulmanes y otras doscientas organizaciones islámicas, España ha ocupado durante los últimos quinientos dieciséis años un territorio que les pertenece.
Tras la caída de Granada en 1492, los Reyes Católicos, cuyos antepasados habían arribado en el 416, expulsaron del territorio a los judíos, quienes llevaban en la península ibérica alrededor de dos mil setecientos años, más del doble que ellos, ¿Quiénes eran entonces los pueblos originarios?. En aquel mismo año sus majestades se lanzaron a la conquista u ocupación de buena parte del mundo que consideraban recién descubierto, no obstante que estaba más que descubierto, ocupado y vuelto a ocupar por diversos pueblos desde unos veinte milenios atrás, entre los pueblos originales de América todavía se debate cuales son más originales que otros.
A principios del siglo XIX el Reino de España fue ocupado por los franceses, lo que permitió a los mestizos y españoles criollos de América deshacerse de los españoles peninsulares, asumiéndose ellos como pueblos originales, sin preguntarle su opinión a los ocupados por ellos ni a los ocupados por los ocupados.
Así llegamos al siglo XXI en el que el país que inundó de castellanos, andaluces, asturianos, gallegos, valencianos, catalanes, vascos, conversos y algunos que fingían serlo, buena parte de América, el norte de África y las Filipinas, ahora se ve invadido de emigrantes de América, África y Europa del Este, lo que implica una nueva ocupación, no violenta en sentido estricto, por más que provoque continuos roces sociales, abusos de todo tipo, dos o tres muertes por semana, algún partido de futbol convertido en batalla campal y la exigencia de uno que otro aferrado que quiere que su hija asista a la escuela pública con el velo puesto.
Así podríamos ir diseccionando cada zona del mundo para comprobar lo relativas que son las denominaciones de pueblo originarios y territorio ocupados, en este universo nada es permanente, todo se mueve todo el tiempo.
La geografía política de la totalidad de estados del planeta es muy reciente, la extensión territorial actual de México data de 1963, cuando se resolvió el conflicto del Chamizal con Estados Unidos, que por lo tanto tiene una territorialidad “definitiva” desde la misma fecha; Yugoslavia desapareció en el 2003, cuando la separación de Serbia y Montenegro le dieron el tiro de gracia a lo poco que quedaba de la república que Josip Broz Tito gobernó con mano dura, momentáneamente quedó dividida en siete países, hasta que a la provincia autónoma de Vojvodina se le ocurra independizarse siguiendo los pasos de Kosovo, a pesar de que esta última república no ha logrado un reconocimiento amplio, cosa de la que tampoco hay que preocuparse: Abjasia, una provincia que se independizó de Georgia en 1994, está reconocida únicamente por Rusia y Nicaragua, seguramente al presidente Daniel Ortega le pareció una buena puntada aceptar la existencia de un nuevo país en un lugar tan lejano de Centroamérica que difícilmente tendrán relaciones comerciales algún día, además los nicaragüenses no tienen especial predilección por el caviar y los abjasios prefieren el vodka al ron. El Reino Unido de la Gran Bretaña es así como lo conocemos ahora desde la remota fecha de 1997, cuando cedió o devolvió su soberanía sobre Hong Kong a la República Popular de China; en 1993 Checoeslovaquia se dividió en dos, la República Checa y Eslovaquia; en los últimos meses del 2008 hubo un segundo conflicto en Georgia que amenazaba con enfrentar a Rusia con Estados Unidos y la Comunidad Europea, culminó con la separación de la provincia de Osetia del Sur que ahora es un nuevo país; la lista es larga y si nos ponemos a analizar África les aseguró que va a haber cambios antes de que terminen de leer este texto, basten estos casos para demostrar que las extensiones territoriales de los países se modifican con bastante frecuencia, que hay países que desaparecen y se llevan las nacionalidades y nacionalismos por delante mientras otros surgen, las culturas se transforman constantemente, es parte de su naturaleza. Cuando el último despistado en Paris bajó su pancarta donde exigía el respeto a la independencia de Biafra, se vino a enterar que esa república había desaparecido, existió nada más de 1967 a 1970, tomó su nombre de la Bahía de Biafra y para acabar de una vez por todas con el problema las autoridades de Nigeria rebautizaron al lugar en cuestión como Bahía de Bonny, desde hace 39 años que no hay Biafra ni hay biafranos, nadie canta hoy su himno ni iza su bandera; tampoco es la primera vez que un estado tiene una vida tan corta, en el año 132 la rebelión de Bar Kojbá logró establecer un estado autónomo en Judea, justo enmedio del Imperio Romano, tres años después lo habían borrado del mapa y para que no quedara huella judía en la región cambiaron el nombre del territorio, le pusieron Palestina, una latinización de la denominación de los antiguos enemigos del pueblo de Israel, los filisteos.
Por costumbre adjudicamos un carácter peyorativo al término ocupación, sin embargo admiramos a Ramses II, al Rey David, a Nabuconodosor, a Ciro, a Alejandro Magno, a Julio César, a Gengis Kahn, a Napoleón, todos ellos estuvieron al frente de ejércitos de ocupación, los ejércitos de liberación son una invención del siglo XX, y asumo el término invención en toda su extensión.
Sin migraciones ni ocupaciones territoriales la humanidad quizá hubiera desaparecido, los movimientos de personas han paliado hambrunas, redistribuido la demografía y estimulado los mestizajes, que han fortalecido la conformación humana desde el punto de vista físico e intelectual. No existe ningún pueblo que haya permanecido inamovible e intacto en algún rincón de la tierra, si una vez lo hubo ya desapareció por taras genéticas o porque sus conocimientos se estancaron, dejaron de enriquecerse con el contacto, el plagio y el contraste.
Hoy, en pleno siglo XXI, existen una gran cantidad de territorios ocupados, la campeona de ocupaciones durante el siglo XX fue la Unión Soviética, lamentablemente desapareció como tal en 1991, le cedió el primer sitio a Estados Unidos que desde 1846 ocupa más de dos millones de kilómetros cuadrados de territorio de México, es decir la mitad del país, también ocupa una porción de Guantánamo en Cuba y habría que ver si sus bases militares por todo el orbe deben considerarse como ocupación o como alianzas estratégicas, eso sin involucrar a su prolongada presencia en Afganistán e Irak.
Le sigue China que desde 1950 ocupa el Tíbet, con una extensión de un millón doscientos veintiocho mil kilómetros cuadrados, además ocupa una parte de Cachemira que es reclamada por India. A su vez reclama su predominio sobre Taiwán, Arunachal Pradesh y las islas Diaoyutai.
España ocupa territorio de Marruecos: Ceuta, Melilla, el peñón de Alhucemas, el peñón de Vélez de la Gomera y las islas Chafarinas.
A su vez Marruecos ocupa territorio de la República Árabe Saharaui.
Francia ocupa Córcega, que reclama su autonomía, también ocupa en Las Antillas las islas Guadalupe, Saint Martin, Saint Barthelemy y Martinica; la Guyana Francesa en Sudamérica, las islas Saint Pierre y Miquelon en el Atlántico Norte enfrente de Terranova; Tahití, Wallis, Futuna y Nueva Caledonia en los Mares del Sur del Océano Pacífico; las islas de La Reunión y Mayotte en el Océano Índico.
Inglaterra ocupa el peñón de Gibraltar en la península Ibérica, las islas Malvinas que reclama Argentina y la sexta parte de Irlanda.
India ocupa la provincia de Arunachal Pradesh reclamada por China y parte de Cachemira que es reclamada por Pakistán.
Pakistán ocupa parte de Cachemira y la provincia de Jammu que es reclamada por India.
Por si fuera poco hay un movimiento independentista de Cachemira que denuncia la ocupación de su territorio por Pakistán, India y China.
Japón ocupa las islas Diaoyutai reclamadas por China y tiene un conflicto con Corea del Sur por las islas Takeshima.
Irak, Turquía, Siria e Irán ocupan cada uno parte del territorio del kurdistán que reclama su autonomía.
Algeria, Libia, Mali, Níger y Burquina Faso ocupan cada uno parte del territorio Tuareg, que reclama su autonomía.
Rusia ocupa Chechenia que reclama su autonomía con métodos no muy diplomáticos y las islas Buriles que son reclamadas por Japón, estas si de buena manera.
Guatemala considera que Belice debe formar parte de su territorio.
Bolivia tiene problemas de límites con Perú, Chile y Argentina, además los departamentos de Pando, Beni, Santa Cruz, Tarija y Cochabamba reclaman su autonomía.
A Canadá lo confronta la intención independentista de Québec.
Los problemas de límites territoriales entre países son más de cien, por lo que no voy a adentrarme en su descripción.
En este contexto resulta un poco extraño que en los medios y en las calles de las principales ciudades del mundo organizaciones de izquierda denuncien a Israel por la ocupación de los “Territorios Palestinos”, en un mundo lleno de conflictos limítrofes e invasiones es notoria la gran atención que recibe esa ocupación en particular, sobre todo porque en realidad no hay tal.
En 1977, Zuheir Mohsen, uno de los líderes fundadores de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), declaró: “No existe un pueblo palestino. La creación de un estado palestino es un medio a favor de la continuidad de nuestra lucha contra Israel y a favor de la unidad árabe... Pero en realidad no existe ninguna diferencia entre los jordanos y los palestinos, los sirios y los libaneses. Todos nosotros formamos parte del pueblo árabe. Solamente por razones políticas y tácticas hablamos de la existencia de una identidad palestina, ya que está en el interés nacional de los árabes el oponer al sionismo una existencia separada de los jordanos. Por razones tácticas, Jordania que es un estado con fronteras fijas, no puede reclamar a Haifa y Jaffa. Yo como palestino, por el contrario, puedo reclamar Haifa, Jaffa, Beersheba y Jerusalem. Pero en cuanto se hayan restablecido nuestros derechos por la totalidad de Palestina, no esperaremos un minuto más para la unificación de Jordania y Palestina.”
Al final de la Guerra de los Seis Días –conflicto iniciado por la coalición de Egipto, Jordania, Siria e Irak-, en 1967, Jordania se retiró de Jerusalem Este, Judea y Samaria, 5,800 km2 de territorios que había ocupado en 1948 y además perdió el valle del Jordán y la zona de Wadi Arava; de igual manera Egipto se retiró de los 217 km2 que ocupó en 1948, Gaza, y perdió la península del Sinaí; Siria perdió los Altos del Golán.
Entre la declaración de Independencia de Israel en mayo de 1948 y junio de 1967 la Franja de Gaza fue territorio egipcio Judea, Samaria y Jerusalem Este (denominados también Cisjordania o West Bank en occidente, Ad Diffa al Garbiyya en el mundo árabe), territorio jordano; no hubo en esos diecinueve años ninguna denuncia de la población contra Jordania o contra Egipto por ocupar territorios palestinos, es decir, los habitantes de Gaza eran egipcios y los de Judea y Samaria jordanos, a pesar de que la Organización de las Naciones Unidas en ningún momento aceptó la jurisdicción de Jordania y Egipto sobre los territorios que ocuparon en la guerra. Cuando se fundó la OLP en 1964, Yasser Arafat afirmó que Cisjordania pertenecía al Reino Hachemita de Jordania y la Franja de Gaza a Egipto, su lucha era contra el Estado de Israel, sin embargo cuando esos territorios pasaron a control administrativo de Israel en 1967, de inmediato reivindicó los derechos palestinos sobre ellos.
En los acuerdos de Camp David de 1982 Egipto negocia la devolución de la península del Sinaí, un territorio casi tres veces el de Israel, y deja la Franja de Gaza bajo la administración israelí; Jordania mantuvo el reclamo por Judea, Samaria y Jerusalem Este hasta 1988, cuando firma la paz a cambio de la zona del Jordán, Wadi Arava y la colaboración para el uso de los recursos acuíferos. Los dos estados que habían ocupado los territorios durante la Guerra de Independencia de Israel, tras la conclusión del Mandato Británico de Palestina, renunciaron a ellos; la OLP los reivindicó, pero ellos no son un estado ni un pueblo, son una organización armada (nótese que no puse grupo terrorista).
Conforme al derecho internacional Judea, Samaria y Gaza, no pertenecen de iure a ningún estado, por lo que al no existir soberanía previa no hay ocupación alguna, Israel administra un territorio en disputa.
No obstante en 2005 se inició el Plan de Desconexión Israelí que traslada el control administrativo de la Franja de Gaza y parte de Judea y Samaria a la Autoridad Nacional Palestina, esa medida unilateral en la búsqueda de la paz en la región, en la práctica propició el enfrentamiento entre grupos palestinos rivales, la represión contra las minorías drusa, bahai y cristiana y la continua agresión con misiles desde territorio bajo control de la Autoridad Palestina hacía las poblaciones y kibutzim cercanos a la Franja.
Las dos principales organizaciones palestinas la OLP y Hamás, tienen diferencias de fondo, la OLP es una organización política de origen sunita, cercana a Arabia Saudita y Egipto, que finalmente aceptó la futura existencia de dos países: Israel y Palestina. En cambio Hamás es una organización terrorista religiosa, chiita, algo así como la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo (los Templarios) en versión musulmana; ellos se niegan a reconocer a Israel como estado y están estrechamente vinculados a Irán, un país musulmán no árabe que pretende el predominio en Medio Oriente. Hamás se apega a los principios de la Yihad establecidos por el profeta Mohammed, según los cuales el mundo se divide en dos: Dar Al Islam, el territorio pacífico del Islam donde prevalece la ley, y Dar Al Harb, el territorio de la guerra, controlado “provisionalmente” por los no-musulmanes; la Yihad es el estado de guerra permanente y necesario contra el Dar Al Harb, la que únicamente puede concluir cuando el mundo entero se someta al Islam, en esa perspectiva es inaceptable la existencia de un estado laico como vecino de un estado musulmán, por lo tanto para Hamás no puede alcanzarse la paz con la existencia de un Estado Palestino, tampoco sería suficiente si lograran la desaparición de Israel, la Yihad tiene que continuar hasta que todo el orbe acepte que Alá es uno y Mohammed su profeta, la guerra santa iniciada en el año 622 aún no ha terminado.El problema es aún más grave porque ni la OLP ni Hamás tienen un control real sobre los más de cincuenta grupos o clanes que controlan pequeños enclaves en Samaria, Judea y Gaza.En las zonas bajo control de la Autoridad Nacional Palestina están en juego el predominio que buscan los persas-iraníes y los árabes sauditas y árabes egipcios, la forma de comprender el Islam que confronta a chiitas, sunitas y jariyitas y la manera de vivir la religión que confronta a moderados y fundamentalistas.En ese mar de intereses Israel defiende su derecho a existir como estado laico con una población mayoritaria judía que convive en paz con las minorías israelíes: musulmanes, drusos, bahais, católicos, evangélicos, ortodoxos rusos, griegos, armenios, coptos, mormones, testigos de Jehová, protestantes y practicantes de alguna de quinientas religiones más, además de agnósticos y ateos.Cuando militantes de izquierda de Europa, América, África, Asia y Oceanía defienden la postura de Hamás traicionan los principios de igualdad, fraternidad, legalidad; el fundamentalismo islámico no tiene nada que ver con la democracia, ni con el socialismo, ni con las luchas sociales, es la versión más retorcida del autoritarismo religioso, misógino y opresivo.Cuando militantes de izquierda de Europa, América, África, Asia y Oceanía acusan a Israel de una ocupación inexistente, olvidan lo que ocurre en sus propios territorios, como dijo un rabino judío, ven la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio; todos los países tienen territorios ocupados o son fruto de la ocupación, todos los pueblos que hoy pisan la tierra lo hacen sobre las pisadas de otros que los precedieron, en Israel están plasmadas miles de huellas y los ciudadanos israelíes quieren preservarlas, son parte fundamental de la historia de occidente.
Ramón Acevo/enero del 2009/www.caftanrojo.org


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lunes, 27 de octubre de 2008

**Educación Pública y Normalismo: estado de emergencia


*J. Delfino Teutli Colorado
(Academia Mexicana de la Educación, A.C., Sección Veracruz)

Cuando estas líneas vean la luz en este invaluable espacio, muchas más se habrán sumado al debate público y a la reflexión que, en torno a la Educación Básica como derecho social y al Normalismo como paradigma sociopedagógico de formación de profesores, ha provocado la más fuerte embestida contra estos baluartes de la educación de nuestro pueblo, por medio de una política denominada Alianza por la Calidad de la Educación. Difícil resulta construir la crónica por la vertiginosidad de tantos hechos y acciones de resistencia suscitados a partir del 15 de mayo y acentuados después de las declaraciones del 18 de agosto. Notas, reportajes, columnas, entrevistas, editoriales, declaraciones, artículos de opinión y desplegados, a diario informan y van formando opinión acerca del rechazo, la protesta, la inconformidad, la incertidumbre y el malestar de miles de maestros que, paradójicamente hoy, no luchan por cuestiones laborales o gremiales, sino por lo que consideran es un atentado a la auténtica educación de los niños y adolescentes mexicanos y lo que ella representa para la construcción y el desarrollo nacional..
Es sumamente complejo hacer, en tan breve espacio, un ejercicio analítico de esta estrategia que entraña un modelo que pretende orientar la educación hacia fines e intereses que no precisamente se corresponden con los planteamientos legales y filosóficos que rigen a nuestro sistema educativo y que están claramente expresados en el Artículo Tercero Constitucional.
El 15 de mayo, justo cuando escribíamos que “habiendo tantos responsables, en la búsqueda de chivos expiatorios ante la crisis de nuestro sistema educativo, se ha puesto, injustamente, sólo a los maestros en el centro del debate”, se firmaba apresuradamente esa Alianza sin más consulta, diagnóstico, ni fundamentación serios. De entonces a la fecha, dado su carácter e intenciones que se van develando, se ha puesto al profesorado en servicio, a la educación pública y al normalismo mexicanos, en un verdadero estado de emergencia. A grado tal, que personalidades como José Ángel Pescador Osuna, ex Secretario de Educación Pública y Olac Fuentes Molinar, ex Subsecretario de Educación Básica y Normal, adviertan que se trata de una estrategia para “desprestigiar y minimizar la educación pública y seguir favoreciendo el crecimiento desmedido de las instituciones particulares”, y que, por tanto, “se plantean para la educación básica, las horas más negras…” (La Jornada, 26 y 28 de agosto de 2008).
Lástima que esta reforma no mereciera la atención del Congreso de la Unión, es decir de “los representantes populares” quienes, en cambio, mucho interés han puesto en la reforma energética. Pareciera que la educación no estuvo en el ánimo de los legisladores como palanca del desarrollo nacional y como elemento importante de un proyecto de nación alternativo al que quieren imponer los apologistas de la filosofía del neoliberalismo y de la globalización que todo lo quiere convertir en cuestión de mercado.
Muchas son las aristas desde las que se pudiera abordar esto que más parece ser una contrareforma educativa o una perversa alianza político electoral para desmantelar no sólo a la educación pública sino, irónicamente, también al propio sindicalismo magisterial; al menos veamos algunos puntos:
En relación con el panorama desalentador que en materia educativa presentaron los resultados de la Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares (Enlace), debe considerarse que ello se debe a múltiples factores; que si se analiza el mapa de las deficiencias en educación, éstas coinciden con el de los niveles de desarrollo social, pobreza y marginación en que viven millones de niños y adolescentes mexicanos que atiende el grueso de los profesores de escuela pública. Se omite que el fracaso escolar también se origina por la exclusión y la pobreza extrema. Por eso resulta injusto que, tomando como único referente una evaluación parcial, sumativa, descontextualizada y con criterios eficientistas y cuantitativos se exhiba, ante los padres de familia y la opinión pública, a los maestros, que en buena proporción son egresados de escuelas normales, haciéndolos aparecer como los únicos responsables del fracaso educativo, y que por ello debieron aceptar su culpabilidad asistiendo a cursos cuya organización y eficiencia fueron cuestionados y acatar, en la indefensión, nuevas reglas laborales y una reforma curricular que trastoca su quehacer profesional y su misión; que significa cambio de enfoques en la educación orientados a la lógica y criterios empresariales; que prioriza procesos instruccionales más que educativos; y que pretende reducir el papel de los docentes a simples “mediadores” y no de educadores de niños y adolescentes.
¿Para qué el adiestramiento en “competencias”, el inglés, el uso de tecnología, la “educación económica” y la “cultura financiera” a niños que se debaten en la pobreza? Sobre esto, no pocos expertos e investigadores han denunciado la intromisión del sector privado y del Banco Mundial en el diseño curricular de lo que se anuncia como un “nuevo modelo educativo” que en el fondo prioriza el desarrollo de “competencias” y avasalla toda nuestra cultura pedagógica nacional orientada al desarrollo integral del ser humano y a la promoción de los valores nacionales.
No es ésta la mejor forma en que la SEP revalore la imagen y la función de “sus maestros”, del otro ejército, el de la cultura y la identidad nacional; de pronto se pierde la memoria de que la de los profesores es una profesión de Estado y que su formación inicial y permanente, su contratación, sus promociones y ascensos, son producto de las virtudes o vicios del propio sistema que hoy los menosprecia y desdeña su capacidad de pensar. ¿Se trata, como coinciden múltiples analistas, de hacer creer a la sociedad de que la educación privada es la mejor?
La SEP, como institución de Estado, asumió que “las escuelas normales deben seguir formando a los maestros de educación básica” en razón “de lo que la tradición normalista ha significado para el país” y con el convencimiento de que “en el momento actual, ningún otro tipo de institución podría realizar con mayor eficacia la tarea de formar a los nuevos maestros” (SEP, planes de estudio de licenciaturas). ¿Por qué ahora, en una política de reclutamiento abierto, se convocó a “Concurso Nacional de Asignación de Plazas Docentes” de manera indiscriminada y sin importar la formación inicial de los aspirantes, sólo por la vía de un examen que no necesariamente pudo explorar los rasgos del perfil de egreso que por normatividad la propia SEP prescribe para todas las instituciones formadoras de maestros a nivel nacional? El resultado: varios normalistas sin plaza y en cambio, otros profesionales de disciplinas ajenas al magisterio o egresados de escuelas normales particulares ingresarán a la docencia sin perfil adecuado.
¿Será que para la aplicación de los “nuevos programas” ya no se requieran profesores humanistas, analíticos, críticos, reflexivos y comprometidos con las necesidades educativas y sociales de la mayoría de la población?
¿Cómo evaluar el compromiso social, la responsabilidad, la identidad profesional, la sensibilidad, el humanismo, la capacidad de percepción de las condiciones sociales del entorno de la escuela o las competencias didácticas que sólo en el desempeño de la práctica puede evidenciar un normalista formado precisamente para eso y no para memorizar contenidos azarosos?
Las escuelas normales, de siempre, han forjado mente y corazón de maestros comprometidos con las clases populares, con los marginados, con los más pobres; que al mismo tiempo que educan, acompañan y guían el desarrollo comunitario. La docencia forjada en el normalismo es un ejercicio intelectual, pero de gran sensibilidad, que va más allá de las aulas; es un compromiso moral y social con quienes no pueden pagar la educación como si fuera una mercancía.
Pero así, en la misma lógica aplicada para los profesores en servicio, se tomó como pretexto el resultado de esa prueba de concurso, para de manera irrespetuosa, irresponsable y provocadora, proponer nada menos que la desaparición de las escuelas normales.
Se está consciente, por espíritu autocrítico, de que hace falta evaluar para mejorar los aspectos que deben fortalecerse a fin de responder con mayor eficacia y pertinencia a la necesidad, cada vez mayor, de formar mejores maestros. Pero también hay que plantear la urgencia de que el estado atienda y fortalezca a las escuelas normales públicas en todos los sentidos; incremente la matrícula en ellas y consecuentemente, cierre las escuelas normales de la iniciativa privada que, en lo fundamental, no responden a los intereses y fines de la educación pública.
Ante este sombrío panorama, anima que la Benemérita Escuela Normal Veracruzana “Enrique C. Rébsamen” de Xalapa, Veracruz, congruente con su misión institucional y su legado histórico, como tantas otras instituciones de su tipo en el país, asuma su papel de vanguardia y se haya instalado, como comunidad académica, en sesión permanente desde el 26 de agosto para disponerse a luchar por la defensa de la educación pública y el normalismo, no con la actitud contestataria de la protesta en sí misma, sino consciente de que debe asumir nuevos compromisos tanto para seguir participando en la construcción de la pedagogía nacional, como para afrontar los desafíos que, en el terreno social, plantean la democracia, la equidad, el pluriculturalismo, la integración, la pluralidad política, la convivencia pacífica y la justicia social; pero siempre alerta para no acatar acríticamente, sólo la idea reduccionista de quienes quieren que se dedique a la formación de “técnicos de la enseñanza”. (teutlicolorado@msn.com)



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*Docente de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana “Enrique C. Rébsamen” de Xalapa, Veracruz.

**Artículo publicado en la Revista Educación 2001 en el número 161 correspondiente al mes de octubre de 2008.



lunes, 6 de octubre de 2008

LA MUERTE, ÚLTIMO REDUCTO CONTRA LA IGNOMINIA

“Esperanza hay, pero no para nosotros.”
Franz Kafka

El poder tiene límites inciertos en concepción, tiempo y ejercicio, necesariamente surge y permanece a la sombra de otro poder que no goza de mayor certidumbre a pesar de ser un tanto más añejo y anejo a otras manifestaciones de dominio que a su vez lo anteceden, Sócrates afirmaba que no había verdadero poder a espaldas del bien, ni tampoco verdadera felicidad, Arquelao, hijo de Perdicas y Rey de Macedonia -citaba en un ejemplo-, no podía ser feliz aunque detentaba un poder tiránico; como no entiendo el griego me queda la duda de si la infelicidad no se daba a pesar de estar en el poder arbitrario o precisamente por poseerlo, en estos casos no queda más que fiarse del traductor, de cualquier manera la visión ideal del mando como la oportunidad de actuar en beneficio de los demás, la de ser un mandatario, no es compartida por la gran mayoría de quienes se encuentran en una situación de predominio sobre otros, es común que consideren que lo que tienen lo obtuvieron gracias a su habilidad innata y a su excelso manejo de las relaciones públicas humanas y etéreas (“Gracias a Dios y al Gobernador he llegado al puesto en el que estoy…” soltó hace poco en un discurso ante estudiantes que se graduaban, un joven político víctima temprana del síndrome del ladrillo), los votos y la formación profesional se consideran si acaso como males necesarios; las sensaciones que emanan de la posesión de un territorio moral, virtual o concreto suplantan a la percepción del goce de la misma manera que lo hacen las drogas, coincidentemente poder y estimulantes generan adicción.
Pese a esta introducción no pretendo abordar la cuestión del dominio sino la posibilidad de escabullirse del mismo, dada la circunstancia de que aquí y ahora no parece haber nadie interesado en los principios éticos del ejercicio de la autoridad, ni en la felicidad propia o ajena y mucho menos en el pensamiento socrático, posiblemente ni siquiera en el pensamiento, entendiéndolo como el ejercicio de la razón.
La manera tradicional de asumir los derechos de la gente es la aplicación de ese artificio humano que son las leyes, ese conjunto de normas, históricas muchas de ellas, que establecen los límites intangibles que todos y cada uno asumimos para garantizar la convivencia pacífica y ocasionalmente equitativa; en función del marco legal establecido contamos con tres poderes, uno que establece los códigos en base al interés de las mayorías (por lo menos esa es la intención primaria), otro que los aplica y el tercero que sanciona toda violación de los mismos, en teoría estos poderes son independientes y corresponsables del bienestar social, en la práctica son cómplices y responsables absolutos del malestar generalizado.
El hecho de que la quinta parte de la población de México se encuentre viviendo fuera del país da cuenta de la práctica racional o intuitiva de un mecanismo de defensa frente al abuso del poder, si me coloco lejos de tu alcance no me puedes perjudicar. Pero no todos podemos o queremos recurrir a esa posibilidad o bien algunos no la quieren asumir de esa manera, en las últimas semanas han ocurrido una serie de manifestaciones que rebasan significativamente la amargura del exilio, respuestas radicales a la corrupción del sistema que evidencian la situación extrema que vivimos en estos momentos en el país y en el mundo, el abandono de la existencia como acto conclusivo frente a la arbitrariedad ejercida desde el poder, por más que intenten todavía abusar de la memoria de los muertos.
Por absurdo que parezca hay quienes se valen de la influencia que les da un puesto de cualquier nivel para arruinar la carrera de un genio, y lo más triste es que se ufanan de ello; ante la incapacidad de construir destruyen, ante la imposibilidad de producir belleza ensucian todo lo que encuentran a su paso, mancillan obras y nombres con la arrogancia que les brota de la ignorancia supina, del desparpajo que les permite la insensibilidad y de la incapacidad para imaginar el futuro, la inmediatez, el odio visceral y la mezquindad son sus atributos, es tal su afán demoledor que la mejor manera de frustrar sus planes, por atroz que parezca, es la inmolación, el poder destructivo pierde su razón de ser cuando no queda nada que destruir.
“Agradezco no ser una de las ruedas del poder, sino una de las criaturas que son aplastadas por ellas”, señaló Rabindranath Tagore a quienes quisieron utilizar su fama, los anhelos triunfales de los dirigentes son sueños vanos, pesadillas que se quedan olvidadas en la noche de los tiempos, “El alarde de la herádica, la pompa del poder/ y todo su esplendor y toda su abundancia/son dejados detrás a la hora inevitable./Los sueños de gloria no conducen sino a la tumba.” escribió Thomas Gray allá por 1760. La monja que escribía poemas nos mola tanto como el joven general que edificó un imperio o el alocado músico que elevó el barroco al éxtasis o el pintor que plasmó en una tela el rumor de los trigales, el mundo es de los genios y los demás tenemos el privilegio de disfrutar sus obras, los mediocres que se hacen con el poder y el dinero son un accidente apenas registrado. ¿Acaso importa quién gobernaba Atenas cuándo Sócrates fue condenado?, ¿Qué aportaron a la humanidad sus jueces?, ¿Vale la pena recordar el nombre del fraile que fastidió a Juana de Asbaje?, ¿Recuerda alguien quienes fueron los asesinos de Federico García Lorca?, ¿Quién era el hombre más rico del mundo cuándo Cervantes escribió El Quijote con apenas dinero para papel y tinta?.
El dolor por una muerte lo sentimos como sal en carne viva cuando sabemos que esa persona no debía morir todavía, cuando nos deja huérfanos de su música, de sus artículos, de sus libros, de su lucha. La rabia emana de lo profundo cuando vemos que los gobernantes ni siquiera disimulan su desprecio a los gobernados, que para ellos es más importante proteger las corruptelas más insignificantes de sus esbirros que defender el mínimo de los derechos ciudadanos.
“Se suicidó por decisión propia, nosotros no tuvimos nada que ver”, declaró a la prensa en estos días un funcionario de protervo historial que con su pretendida elocuencia intentaba librar a su jefe de toda responsabilidad en el fallecimiento de un líder campesino que se prendió fuego en protesta porque se negaron más de cien veces a recibirlo (¿acaso el derecho de audiencia no está plasmado en la Constitución?), semejante explicación es un insulto tanto por el criminal manejo del castellano como por el afán de eludir una culpa que no les cabe en el cuerpo.
Poco tiempo antes uno de los mayores exponentes de la música clásica prefirió morir antes que seguir enfrentándose a la burocracia cultural que obstaculizaba toda iniciativa que tuviera, su trabajo era crear pero eso es un delito en instituciones donde la norma es medrar, se escucha todavía a quien festeja con riadas etílicas su victoria sobre la “arrogancia” del Maestro, vano éxito que despojó a miles del encanto que emanaba de un violín, morir fue la opción antes que sucumbir con pena ante el estruendo y la barbarie.
Otro hombre digno, que un día encontró cerradas las puertas para el ejercicio del periodismo cultural que realizaba con limpieza, se fugó de la vida ante el acoso a que lo sometieron un grupo de policías por haberse atrevido a denunciarlos por el robo de quinientos pesos; el régimen está tan coludido que hasta ladronzuelos uniformados gozan de privilegios por encima de los elementales derechos ciudadanos, la maculada Comisión Estatal de Derechos Humanos, esa mascarada burlesca que utilizan como premio de consolación, determinó que un hombre enfermo que pesaba menos de cincuenta kilogramos fue capaz de agredir a cuatro rollizos agentes de seguridad, que infamia.
Pero el vilipendio es universal, en California decidió dar por concluidas sus críticas al sistema el escritor que encabezaba la Next Generation, provocativo, trasgresor, política y literariamente incorrecto, como fue considerado por medios internacionales como Público o Il corriere de la sera, eligió el final que selló las leyendas de los viejos bucaneros, partir sin despedirse fue su privilegio; qué va a ser de los sicarios con placa, a quién le van a pinchar ahora los teléfonos, a quién le van a seguir los pasos, a quién le van a espulgar los textos en búsqueda de mensajes cifrados, a quién van a difamar.
En 1984 George Orwell establece la importancia de los enemigos para los gobiernos ilegítimos, son la justificación de su odio represivo; quizá habría que dejar de enfrentarlos para despojarlos del motivo de su existencia, pero eso significaría dejar de pensar o dejar de estar aquí, lo primero es fácil, basta con encender el televisor, siempre que se esté dispuesto a someterse al peor de los tormentos, lo segundo implica el destierro, el ostracismo asumido por voluntad propia, el problema es que no hay adónde ir, menos ahora que Yucatán está tan expuesto a esos huracanes climáticos y políticos que han borrado hasta la última huella de Felipe Carrillo Puerto (a excepción de los tríos que cantan Peregrina en las cantinas), la otra vía, la que han elegido cuatro hombres íntegros en estos tiempos aciagos, está reservada a los corazones nobles destinados a poblar los panteones eternos que nutren el espíritu de la humanidad.
A los mortales comunes nos queda seguir rumiando la desesperanza mientras fingimos creer que hay esperanza.
Ramón Acevo/octubre del 2008

jueves, 18 de septiembre de 2008

*Educación Pública y Normalismo: estado de emergencia

J. Delfino Teutli Colorado
(Academia Mexicana de la Educación, A.C., Sección Veracruz)

C
uando estas líneas vean la luz en este invaluable espacio, muchas más se habrán sumado al debate reflexivo que, en torno a la Educación Básica como derecho social y al Normalismo como paradigma sociopedagógico de formación de profesores, ha provocado la más fuerte embestida contra estos baluartes de la educación de nuestro pueblo, a través de de una política denominada Alianza por la Calidad de la Educación. Difícil resulta construir la crónica por la vertiginosidad de tantos hechos y acciones de resistencia suscitados a partir del 15 de mayo y acentuados después de las declaraciones del 18 de agosto.
El 15 de mayo, justo cuando escribíamos que “habiendo tantos responsables, en la búsqueda de chivos expiatorios ante la crisis de nuestro sistema educativo, se ha puesto, injustamente, sólo a los maestros en el centro del debate”, se firmaba apresuradamente esa Alianza sin más consulta, diagnóstico, ni fundamentación serios. De entonces a la fecha, dado su carácter e intenciones que se van develando, se ha puesto al profesorado en servicio, a la educación pública y al normalismo mexicanos, en un verdadero estado de emergencia, pues todo apunta a que se trata de un modelo que pretende orientar la educación hacia fines e intereses que no precisamente se corresponden con los planteamientos legales y filosóficos que rigen a nuestro sistema educativo y que están claramente expresados en el Artículo Tercero Constitucional. A grado tal, que personalidades como José Ángel Pescador Osuna, ex Secretario de Educación Pública y Olac Fuentes Molinar, ex Subsecretario de Educación Básica y Normal, adviertan que se trata de una estrategia para “desprestigiar y minimizar la educación pública y seguir favoreciendo el crecimiento desmedido de las instituciones particulares”, y que, por tanto, “se plantean para la educación básica, las horas más negras…” (La Jornada, 26 y 28 de agosto de 2008).
Lástima que esta reforma no mereciera la atención del Congreso de la Unión, es decir de “los representantes populares”. Pareciera que la educación no estuvo en el ánimo de los legisladores como palanca del desarrollo nacional y como elemento importante de un proyecto de nación alternativo al que quieren imponer los apologistas de la filosofía del neoliberalismo y de la globalización que quiere convertir lo educativo en cuestión de mercado y desmantelar no sólo a la educación pública sino, irónicamente, también al propio sindicalismo magisterial..
Para el caso de los maestros en servicio, fueron los resultados de la Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares (Enlace), el único referente para exhibir, de manera injusta, ante los padres de familia y la opinión pública, a los profesores, que en buena proporción son egresados de escuelas normales, haciéndolos aparecer como los únicos responsables del fracaso educativo, sin considerar que ello se debe a múltiples factores; que si se analiza el mapa de las deficiencias en educación, éstas coinciden con el de los niveles de desarrollo social, pobreza y marginación en que viven millones de niños y adolescentes mexicanos que atiende el grueso de los profesores de escuela pública. Por ello debieron aceptar su culpabilidad asistiendo a cursos cuya organización y eficiencia fueron cuestionados y acatar, en la indefensión, nuevas reglas laborales y una reforma curricular que trastoca su quehacer profesional y su misión; que significa cambio de enfoques en la educación orientados a la lógica y criterios empresariales; que prioriza procesos instruccionales más que educativos; y que pretende reducir el papel de los docentes a simples “mediadores” y no de educadores de niños y adolescentes.
Sobre esta reforma, no pocos expertos e investigadores han denunciado la intromisión del sector privado y del Banco Mundial en el diseño curricular de lo que se anuncia como un “nuevo modelo educativo” que en el fondo prioriza el desarrollo de “competencias” y avasalla toda nuestra cultura pedagógica nacional orientada al desarrollo integral del ser humano y a la promoción de los valores nacionales.
No es ésta la mejor forma en que la SEP revalore la imagen y la función de “sus maestros” en servicio. De pronto se pierde la memoria de que la de los profesores es una profesión de Estado y que su formación inicial y permanente, su contratación, sus promociones y ascensos, son producto de las virtudes o vicios del propio sistema que hoy los menosprecia y desdeña su capacidad de pensar. ¿Se trata, como coinciden múltiples analistas, de hacer creer a la sociedad de que la educación privada es la mejor?
Por otra parte, la SEP, como institución de Estado, asumió que “las escuelas normales deben seguir formando a los maestros de educación básica” en razón “de lo que la tradición normalista ha significado para el país” y con el convencimiento de que “en el momento actual, ningún otro tipo de institución podría realizar con mayor eficacia la tarea de formar a los nuevos maestros” (SEP, planes de estudio de licenciaturas). ¿Por qué ahora, en una política de reclutamiento abierto, se convocó a “Concurso Nacional de Asignación de Plazas Docentes” de manera indiscriminada y sin importar la formación inicial de los aspirantes, sólo por la vía de un examen que no necesariamente pudo explorar los rasgos del perfil de egreso que por normatividad la propia SEP prescribe para todas las instituciones formadoras de maestros a nivel nacional? El resultado: varios normalistas sin plaza y en cambio, otros profesionales de disciplinas ajenas al magisterio o egresados de escuelas normales particulares ingresarán a la docencia sin perfil adecuado.
¿Será que para la aplicación de los “nuevos programas” ya no se requieran profesores humanistas, analíticos, críticos, reflexivos y comprometidos con las necesidades educativas y sociales de la mayoría de la población?
Las escuelas normales, de siempre, han forjado mente y corazón de maestros comprometidos con las clases populares, con los marginados, con los más pobres; que al mismo tiempo que educan, acompañan y guían el desarrollo comunitario. La docencia forjada en el normalismo es un ejercicio intelectual, pero de gran sensibilidad, que va más allá de las aulas; es un compromiso moral y social con quienes no pueden pagar la educación como si fuera una mercancía.
Pero aún así, en la misma lógica aplicada para los profesores en servicio, se tomó como pretexto el resultado de esa prueba de concurso, para de manera irrespetuosa, irresponsable y provocadora, proponer nada menos que la desaparición de las escuelas normales.
Se está consciente, por espíritu autocrítico, de que hace falta evaluar para mejorar los aspectos que deben fortalecerse a fin de responder con mayor eficacia y pertinencia a la necesidad, cada vez mayor, de formar mejores maestros. Pero también hay que plantear la urgencia de que el estado atienda y fortalezca a las escuelas normales públicas en todos los sentidos; incremente la matrícula en ellas y consecuentemente, cierre las escuelas normales de la iniciativa privada que, en lo fundamental, no responden a los intereses y fines de la educación pública.
Ante este sombrío panorama, la Benemérita Escuela Normal Veracruzana “Enrique C. Rébsamen” de Xalapa, Veracruz, congruente con su misión institucional y su legado histórico, como tantas otras instituciones de su tipo en el país, ha reasumido su papel de vanguardia y se ha instalado, como comunidad académica, en sesión permanente desde el 26 de agosto para disponerse a luchar por la defensa de la educación pública y el normalismo, no con la actitud contestataria de la protesta en sí misma, sino consciente de que debe asumir nuevos compromisos tanto para seguir participando en la construcción de la pedagogía nacional, como para afrontar los desafíos que, en el terreno social, plantean la democracia, la equidad, el pluriculturalismo, la integración, la pluralidad política, la convivencia pacífica y la justicia social; pero siempre alerta para no acatar acríticamente, sólo la idea reduccionista de quienes quieren que se dedique a la formación de “técnicos de la enseñanza”. (teutlicolorado@msn.com)





*Artículo publicado, en fragmentos, en Diario de Xalapa. (19-24 de sept. 2008)

viernes, 5 de septiembre de 2008

RAMON ACEVO

“El futuro del mundo pende del aliento de los niños, de lo que aprenden”
Talmud

“Los políticos son como los cines de barrio, primero te hacen entrar y después te cambian el programa”
Enrique Jardiel Poncela

LA INDIGNACIÓN SIMULADA
O ¿CÓMO DETENER UNA ESTAMPIDA DE ELEFANTES?

En medio del enrarecido aire que se respira en México en la segunda mitad del 2008 podríamos pensar que la perversión del lenguaje implica un problema menor, sin embargo es el signo determinante del nivel de degradación alcanzada en una estructura formal. Cuando el contenido semántico trastoca su valoración implica la alteración del contenido simbólico de las expresiones sociales.
No es tan simple como que ahora si es no y viceversa, en tanto el lenguaje es un sistema lógico la estructura sistemática subyacente en cada individuo decodifica la narración superficial y devela el trastorno, aún cuando no alcance a vislumbrar el sentido que oculta la retórica.
Entre infinidad de ejemplos elijo tres manifestaciones recientes: conductores de diferentes programas de televisión expresan casi a coro su estupor por el elevado número de crímenes que ocurren a diario en el país, al mismo tiempo propietarios de empresas fustigan a los políticos con frases que los conminan a renunciar si no pueden proteger sus intereses y, como por casualidad, un intrascendente diputado federal aprovecha los reflectores para solicitar al gobierno federal más recursos para potenciar el combate a la delincuencia; al comentar estos hechos con diferentes personas (sin pretender hacer un análisis metodológico al respecto) nadie acepta el significado lineal, es decir, en ninguno de los casos se considera que los emisores tengan intenciones reales de acabar con la corrupción. Las lecturas posibles van desde la evasión de una responsabilidad directa o indirecta en la situación, hasta la intención de situarse del lado de las víctimas antes de ser señalados como victimarios.
Llama la atención que se quejen de la violencia las televisoras, esas grandes generadoras de insatisfacción, incitadoras de odios, promotoras de la agresividad gratuita, de la música basura, del no-arte y de la degradación humana; que esperaban que ocurriera tras más de cinco décadas de envenenar la mente de los espectadores con paraísos artificiales, racismo, misoginia, falsedades, ah, y miles de productos “indispensables” para la salud, el confort y la felicidad.
Extraña es también la actitud de los empresarios, cuyos temores son válidos, su riqueza atrae envidias y ambiciones ajenas, pero no están exentos de responsabilidad en lo que ocurre en el terruño; el profundo abismo entre ricos y pobres es producto de las deplorables condiciones de trabajo, salarios infames, explotación infantil, carencia de prestaciones sociales, evasión fiscal, manipulación de las condiciones del mercado, acuerdos monopólicos y prácticas comerciales insanas, entre otras mañas habituales. En su arrogancia consideran a los políticos como empleados que deben protegerlos de los reclamantes que llaman a la puerta.
Por lo que al aumento del gasto en seguridad pública respecta, es una locura por donde se vea, la connivencia entre mandos policíacos y militares con el llamado “crimen organizado” es innegable, darles más armas, más vehículos y más dinero a las corporaciones implica incrementar directamente el poder de los delincuentes. La idea en boga de que como medida preventiva todos los vehículos tengan un minicomponente electrónico para poderlos localizar vía satélite genera más temores que alivio, con esa medida el estado y sus cómplices sabrán en todo momento donde atraparnos, en México la diferencia entre policías y ladrones es únicamente el uniforme.
La realidad, la que se percibe a pesar de la censura en los medios de comunicación, la que nos llega de boca en boca, la que nos roza cuando no en definitiva nos golpea de lleno en el cuerpo, muestra al delito en México como una constante polidireccional. La agresión contra el ciudadano medio es continua, los impuestos para los causantes cautivos son tan altos como en cualquier país del primer mundo mientras que la inversión en educación es comparable a la de los países más pobres y en cultura es una burla, los servicios de salud son deficientes y selectivos, la protección de los derechos del trabajador es una quimera, las leyes son violadas sistemáticamente por las mismas autoridades que están obligadas a aplicarlas, los precios de servicios como la electricidad, gas, agua, gasolina, telefonía e internet se comparan con los de países donde el salario mínimo es diez veces superior al nuestro, el transporte público en las ciudades es una vergüenza, el burocratismo complica la aplicación de los servicios más elementales, los policías, los agentes de tránsito, los militares y los agentes de migración y de aduanas, lejos de garantizar la seguridad son una amenaza para la tranquilidad pública, y encima de todo eso hay ladrones, secuestradores, violadores y asesinos.
Los discursos, los planes de seguridad y las promesas han perdido su significado, se perciben como una afrenta a la razón. En estos momentos no hay partido político ni ideología que valga, las soluciones mágicas que nos endilgan tienen visos electorales, todos tienen prisa por aplicar mejoras superficiales con miras a las elecciones en puerta, porque a nadie le interesa llegar al fondo de las cosas, cualquiera con un mínimo de poder político o económico (que generalmente van de la mano) sabe que buena parte de sus beneficios dependen de la permanencia de las condiciones de injusticia e inequidad actuales; en el futuro cercano que nos negamos a ver la debacle arrasará con todo y con todos.
Los miles de problemas brotan de la misma cañería de aguas infectas, los problemas ambientales, los abusos del poder, el maltrato a las otras especies animales, la violencia intrafamiliar, el cohecho, el estraperlo, la discriminación, la explotación, la usura y todo lo que vivimos y sufrimos en nuestra cotidianidad tiene su origen en la falta de valores, en lo poco que nos respetamos a nosotros mismos y a los demás; décadas de abandono en la cultura y la educación han conducido al hundimiento del país, México no es nada más el espacio geográfico donde nos movemos sino también la conciencia colectiva de quienes lo habitamos, una conciencia que se nutre de la identidad conformada por las expresiones culturales, las manifestaciones artísticas, el sentido de pertenencia.
Leoluca Orlando, ex-alcalde de Palermo que aplicó con relativo éxito un programa basado en dos conceptos: combate frontal al crimen y reconstrucción de la identidad cultural; considera que la asociación de un grupo de trasgresores con una nacionalidad traslada la vergüenza del delito al resto de los habitantes, por lo que el daño rebasa a la fechoría misma al inducir un estigma social. Su propuesta es simplista, señalar a quienes delinquen como cáncer social puede producir un bienestar psicológico momentáneo en quienes se consideran ajenos a la cadena de complicidades, por hipocresía o ignorancia, lo cual no deja de ser una solución pasajera, no obstante tiene sentido su propuesta de encarar el problema desde dos frentes, uno dirigido a disminuir el impacto social de los actos delictivos y otro encaminado a reparar el espíritu de la colectividad, uno contundente e inmediato y otro de aplicación prolongada.
En Italia Leoluca contó con el respaldo de jueces, policías y políticos dispuestos a crear un frente común para limpiar sus corporaciones e instituciones y con la mínima confianza popular que esas acciones permitieron se gestó desde los barrios la recuperación de la participación social.
Cuando aquí hablan de más dinero para armas, patrullas y efectivos, en ese mismo instante ya están pensando en el monto de la gratificación que recibirán de los distribuidores de armamento y vehículos y en la cantidad de puestos fantasmas cuyos salarios irán directamente a sus bolsillos. Parece imposible en México encontrar unos cuantos jueces, policías y políticos con interés genuino en el desarrollo del país, en el verdadero desarrollo, más difícil todavía es que se interesen en la cultura, saben bien que de ahí deriva la conciencia colectiva, la participación de la gente en todos los aspectos de la vida del estado; motivar en la gente el interés por solucionar sus propios problemas puede conducirnos a una verdadera democracia, ese es el temor del sistema.
En sus memorias el escritor Paco Ignacio Taibo describe la fenomenología de la dictadura en la España de Franco, el generalísimo tiranizaba a todo el país, los ministros a su vez eran tiranos en sus áreas de influencia, los gobernadores en sus provincias, los alcaldes en sus ciudades, los directores en sus escuelas, los curas en sus parroquias y los padres de familia en sus hogares. En la tierra que habitamos (y estercolamos, paráfrasis del Maestro Serrat que no podría venir más a cuento) la fenomenología de la corrupción se reproduce desde la presidencia hasta los rincones más insólitos de la maraña con una puntualidad asombrosa; el cambio en ultramar inició de abajo hacia arriba bajo la sombra misma del caudillo, si bien no pudo consolidarse hasta su muerte y a más de treinta años de distancia quedan todavía rescoldos y heridas que curar, muestra de que estos procesos no son fáciles ni rápidos.
En México cada tanto se dan movimientos que parecieran agitar el andamiaje, pero cuando parece que el tren empieza a moverse descubrimos que también estos líderes estaban en venta; aquí los anhelos del pueblo se cifran en personajes que pretenden tener la solución a todo y aún cuando la tuvieran es indispensable que la corriente surja en ambas direcciones, desde las bases sociales y desde la cima del poder. De nada sirve la voluntad de un dirigente sin una base educada y consciente, pronto las buenas intenciones se diluirán en la medida en que no se encuentren mecanismos que permitan la réplica del modelo en los diferentes estratos de la administración pública.
En el siglo sexto antes de la era común Pitágoras dijo Eduquemos a los niños y no será necesario castigar a los hombres, a él debemos las primeras teorías de las matemáticas y de la música, el vínculo del arte y la ciencia. A veinticinco siglos de distancia la ignorancia y la violencia continúan su reinado en el mundo para provecho de unos cuantos.
Del planteamiento de Leoluca Orlando hay que tomar con cautela la idea de reconstruir el orgullo de la mexicanidad o la italianidad o la colombianidad, los nacionalismos y regionalismos suelen inflamar los ánimos perjudicialmente, los himnos, banderas y colores atraen desgracias; tiene razón en el hecho de que no podemos renunciar a la esperanza, un mundo mejor para todos es posible si retomamos los enunciados de Pitágoras, que en el fondo son los mismos que están plasmados en el Talmud y en los principios de todas las religiones, porque forman parte de la esencia del ser humano, la base del contrato social está en la dignidad del individuo, delinquir nos envilece en la medida en que afecta a nuestros semejantes; es insana la satisfacción que proviene del despojo.
Los simuladores que claman y reclaman por soluciones radicales son el origen del problema, ellos en su ambición desmedida han propiciado esta debacle y cuando tengan más armas las apuntarán contra los demás, nosotros, los que no formamos parte de su exclusivo club. El lenguaje que incita a la violencia está pervertido desde su origen, tanto porque se emite desde las gargantas de supuestas víctimas, lobos cubiertos con una piel de oveja o viejos zorros que olvidaron donde habían colocado las trampas ellos mismos, como porque combatir el fuego con fuego lejos de apagar las llamas las incrementa.
Devolver el valor a la palabra es prioritario, es en la palabra verdadera donde se encuentra la esperanza, es la voz de los desposeídos la que hay que atender con urgencia, el hambre de cultura y la sed de conocimientos son tan apremiantes como la comida y el agua, el cobijo del arte da sombra fresca y viste el alma con belleza; que no nos angustien los gritos de temor desde vehículos blindados, ellos tienen billete de primera clase para un lugar al que no queremos ir.

Ramón Acevo 08-09-08

miércoles, 20 de agosto de 2008

JORGE MORALES VAZQUEZ

Veracruz y sus contradicciones

Jorge Morales Vázquez/Xalapa, Ver.- Aunque están de acuerdo con la democracia y la representación de los partidos políticos, los veracruzanos desconfían de la mayor parte de las instituciones derivadas del gobierno y gran parte considera que no son tomados en cuenta a la hora de las decisiones.

No sólo eso. Buena parte de los veracruzanos, piensa que el sistema económico funciona mal en la democracia, que la ausencia de decisiones adecuadas es fuente de muchas disputas y que hay un alto grado de desorden.

Quizá por ello un porcentaje muy importante de veracruzanos, no estarían en desacuerdo que un líder duro tomara las riendas del país para que funcionaran mejor las cosas.

En cuanto a los procesos electores, muchos veracruzanos tienen una baja confianza en las autoridades responsables de la organización de las elecciones locales, de hecho, es menos que la que tienen respecto de las que realizan las autoridades federales. Por ejemplo, refieren conocer situaciones irregulares que influyen en el voto el día de la jornada electoral, por parte de los mismos gobernantes.

Pese a esto y aunque pareciera contradicción, los veracruzanos prefieren que sus representantes y gobernantes decidan por ellos, pues hay un muy bajo nivel de asociación comunal o de vecinos, de participación sindical, incluso de participación sobre temas de mujeres.

Asimismo, una proporción de veracruzanos tienen una baja tolerancia a ciertos grupos y formas de pensar.

Si algo detesta a un grupo representantivo de veracruzanos, es tener como vecinos a izquierdistas radicales, a homosexuales, gente de otra religión e indígenas.

La democracia y sus contradicciones

Lo anterior son algunos de los resultados de la Encuesta sobre la Cultura Política y Valores Ciudadanos en Veracruz, elaborado por el investigador del Instituto de Investigaciones Histórico Sociales de la Universidad Veracruzana, Leopoldo Alafita Méndez, en coautoría con el sociólogo, Erasmo Hernández García, y el respaldo de diversas instituciones como el Instituto Federal Electoral, delegación Veracruz.

Durante la presentación del informe, en la sede de la USBI y ante la presencia del rector de la UV, Raúl Arias Lovillo, expertos coincidieron en que los resultados arrojan datos “inquietantes” sobre lo que piensan los veracruzanos respecto de los valores civiles y políticos de la democracia.

El director del Instituto de Investigaciones Histórico Sociales de la UV, Martín Aguilar, expresó en que si bien hay un reconocimiento del sistema democrático y de la representación de los partidos, por parte de los veracruzanos, hay también la percepción de que la democracia “es fuente de problemas”.

Pero lo más preocupante para el investigador, es identificar valores contradictorios, propios de “un proceso transicional” y de “sedimentos autoritarios de prácticas anteriores”, lo que advierte del riesgo “de retrotraer una cultura política autoritaria”.

El investigador de la UNAM, Victor Durand Aponte, estudioso de los temas electorales, resaltó la importancia de la encuesta realizada por expertos de la UV, al señalar que reviste una alta calidad metodológica y de análisis y que podría ser un ejemplo para replicarse en otros estados del país.

Coincidió con la opinión de Martín Aguilar, sin embargo, resaltó que los veracruzanos muestran una mayor proporción de adhesión a la democracia, respecto del promedio nacional.

Sin embargo, dijo que los resultados sólo confirman que Veracruz, como México, se encuentra en una democracia de transición, electoral, aún no consolidada y ejemplo de ello es el conflicto pos electoral suscitado luego de las elecciones presidenciales del 2006, en la que dos fuerzas “se excluyen” mutuamente y acusan de autoritarismo, lo que imposibilita el acuerdo democrático que requiere el país.

Los resultados

A continuación se presentan algunos resultados relevantes de la Encuesta sobre la Cultura Política y Valores Ciudadanos en Veracruz, coordinado por el investigador Leopoldo Alafita.

Cada cuestionario se compuso de cerca de 200 preguntas y fue aplicado a principios de éste año a un grupo de mil 345 veracruzanos, representativos de los 212 municipios y de los diversos estratos económicos y sociales de la entidad, conforme a la selección de una muestra de votantes que aparecieron en la lista nominal de la pasada jornada comicial del 2 de septiembre de 2007.

Entre los resultados más relevantes, se encuentran los siguientes:

El 73 por ciento de los veracruzanos dice que sí son importantes los partidos políticos para la democracia, la mayor parte cree que el gobierno de México y el de Veracruz, van bien y muy bien.

El 69 por ciento dice que si existe la democracia en Veracruz, 75 por ciento que el gobierno sí es digno de confianza.

El 89 por ciento cree que las elecciones sirven para decidir hacer bien o mal las cosas.

Sin embargo, y en contraste, el 27 por ciento de los veracruzanos desconfía de las autoridades que organizan las elecciones locales, el 46 por ciento afirma que en la democracia el sistema económico funciona mal, el 53 por ciento dice que hay muchas disputas, el 46 por ciento que los demócratas no saben mantener el orden, un 59 por ciento cree que la democracia puede provocar desórdenes.

El 36 por ciento cree que el país iría mejor si fuera gobernador por líderes duros, un 25 por ciento dice que esto ocurriría si sólo existiera un partido político.

Cabe destacar que la mayoría de la gente tampoco está de acuerdo de que sea el Ejército el que gobierne el país.

Otros datos “inquietantes”, es la percepción de los veracruzanos, el 57 por ciento, de que no se respetan los derechos humanos en México, un 76 por ciento cree que no ha disminuido la corrupción.

En relación a la confianza hacia las instituciones, el 91 por ciento confía en la familia, el 83 por ciento en algún grado en la iglesia, el 73 por ciento en el ejército, en cambio, el 51 por ciento desconfía de la policía, el 48 por ciento poco o nada de los jueces, lo mismo el 50 por ciento respecto de los sindicatos, el 60 de los diputados, el 29 por ciento de los órganos electorales, el 43 de los empresarios y 36 del sistema de seguridad social.

En materia de participación activa, el 50 a 80 por ciento de los veracruzanos no participa en acciones que requieran de alguna organización social.

Una pregunta que llama la atención en la encuesta, es la que tiene que ver con el desagrado que provoca el tener a vecinos con ciertas características.

En primer lugar, la mayoría de los veracruzanos le desagrada tener como vecinos a personas con antecedentes criminales, drogadictos o alcohólicos.

Sin embargo, también provoca cierto desagrado el tener como vecinos a extremistas de izquierda, en menor grado, de derecha, gente con familia numerosa o emocionalmente inestable.

Pero entre otras cosas a un 56 por ciento de los veracruzanos, le desagrada en cierta medida, tener a vecinos enfermos con VIH, un 52 por ciento a homosexuales, un 36 por ciento a gente de otra religión, y un 44 por ciento a indígenas.

martes, 19 de agosto de 2008

JORGE MORALES VAZQUEZ

Deficiente desempeño de Veracruz en prueba Enlace

Jorge Morales Vázquez/Xalapa, Ver.- Estudiantes de primaria y secundaria de Veracruz, están por debajo de la media nacional, en cuanto a su calidad educativa.

La mayoría se ubicaría en el nivel de elemental, es decir, que están en la necesidad de “fortalecer la mayoría de los conocimientos y desarrollar las habilidades de la asignatura evaluada”. Su nivel es apenas por encima del insuficiente y por debajo del bueno y excelente.

Así lo revelan los más recientes resultados de la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares (Enlace) 2008, dados a conocer recientemente por la Secretaría de Educación Pública.

La prueba se aplicó a primarias y secundarias públicas y privadas durante el mes de abril del año en curso, y abarcó las asignaturas de español, matemáticas y por primera vez, de ciencias naturales.

Aunque Veracruz avanzó respecto de los resultados obtenidos en 2006 y 2007, esto no fue suficiente para superar el puntaje de la media nacional reportado para las tres asignaturas en primaria y secundaria.

Los más bajos puntajes, los obtuvo en matemáticas y español, en el nivel de educación primaria, respecto de los puntajes establecidos por la media nacional.

Un hecho que llama la atención, es que la educación privada o particular de Veracruz, reportó los mayores puntajes, en el comparativo de los resultados frente a la educación pública.

A juzgar por los resultados de la prueba ENLACE, la mejor educación que se ofrece en Veracruz -en el nivel de primaria y para las asignaturas de español, matemáticas y ciencias naturales- está en las escuelas privadas.

Le seguirían, las escuelas públicas generales y casi empatados, las indígenas y las rurales del Conafe.

En el nivel de secundaria, estarían primero las escuelas particulares, le seguirían las generales, las técnicas y al final, las telesecundarias.

Bajo la lupa

La prueba Enlace, es una prueba que se aplica a planteles públicos y privados del país, en el nivel de educación básica y de secundaria, en función de planes o programas de estudios oficiales en las asignaturas de español, matemáticas y ciencias naturales. También se aplica en el nivel bachillerato.

Según lo expuesto en la web de Enlace, http://enlace.sep.gob.mx/que_es_enlace.html, esta prueba sirve para retroalimentar a padres de familia, estudiantes, docentes, directivos y autoridades educativas “con información para mejorar la calidad de la educación, promoviendo la transparencia y rendición de cuentas”.

En México, la prueba Enlace se aplica anualmente desde 2006, al igual que otros países latinoamericanos.

En 2008, la prueba se realizó en abril. Y en Veracruz, se aplicó a cerca de 600 mil estudiantes de primaria y 118 mil de nivel secundaria.

La prueba valora un puntaje mínimos de 200 y máximo de 900 puntos, dividido en cuatro rangos.

El nivel de Insuficiente, significa que el alumno necesita adquirir los conocimientos y desarrollar las habilidades de la asignatura evaluada.

Elemental, significa que el alumno requiere fortalecer la mayoría de los conocimientos y desarrollar las habilidades de la asignatura evaluada.

Bueno, significa que el alumno muestra un nivel de dominio adecuado de los conocimientos y posee las habilidades de la asignatura evaluada.

El nivel más alto, Excelente, significa que el alumno posee un alto nivel de dominio de los conocimientos y las habilidades de la asignatura evaluada.

Primaria y secundaria, deficientes resultados

En el análisis particular de Veracruz, tomando en cuenta la media nacional, se pudo determinar que en todos los niveles educativos, la entidad quedó debajo de la media nacional en cuanto a los puntajes.

Para citar un ejemplo. En los resultados del sexto grado de primaria, para la materia de español, mientras el promedio nacional fue de 511.7 puntos, el promedio estatal fue de 503.4.

Y en un desglose, el panorama es más contrastante, si se analiza por modalidad educativa.

Por ejemplo: en el sexto grado de primaria de Veracruz, el mayor puntaje lo obtuvieron las escuelas privadas, con 607.1 puntos, le siguió la educación pública general, con 504.0 puntos, la educación rural del Conafe con 445.0 puntos y la educación indígena con 439.3 puntos.

En la prueba de matemáticas para el sexto grado de primaria, el panorama fue similar.

Las escuelas particulares obtuvieron 599.0 puntos, las del sistema público general obtuvo 511.5, la indígena 444.7 y el Conafe, 415.0 puntos.

En ciencias naturales la tendencia fue la misma.

Para la educación secundaria, la diferencia entre la educación privada y la pública se mantuvo.

En la materia de español, los alumnos del tercer año de secundaria de las escuelas privadas, consiguieron los puntajes más altos, con 589.3 puntos, le siguió la educación pública general con 522.9 puntos, la técnica con 517.7 puntos y la telesecundaria con 478.8 puntos.

En la materia de matemáticas, la educación privada reportó 583.3 puntos, la general 513.8 puntos, la técnica 507.9 y la telesecundaria 500.4 puntos.

Resultados parecidos se dieron en ciencias naturales.

Avances y retrocesos

Llama la atención que en ninguna modalidad, grado o materia, dentro del análisis global, Veracruz superó la media nacional de puntajes.

Pese a ello, vale destacar que en la mayoría de los casos, sí tuvo mejoras “mínimas” en relación a los resultados de pruebas Enlace de 2006 y 2007.

Algunas escasas excepciones, fueron en el sexto grado de educación rural del Conafe y de educación indígena, donde hubo descensos mínimos en los puntajes de 2008, respecto de los obtenidos en 2006, para la materia de español. Lo mismo en el tercer grado de la secundaria pública general para esta misma materia.

En la materia de matemáticas, hubo también descensos mínimos en la mayoría de los resultados por grados de las modalidades de educación pública de primaria. Quizá el mayor descenso se dio en el sexto grado de la educación rural del Conafe, pues mientras en 2006, obtuvo 443.6 puntos, en 2008 fue de 415.0 puntos.

¿Qué tan bien están los estudiantes veracruzanos de primaria y secundaria respecto del resto del país? De entrada, están por debajo de la media nacional en cuanto a puntaje global, en todos los niveles educativos, modalidades, materias y grados.

Algunos puntos más significativos de diferencia, respecto de la media nacional, se dieron en el tercer grado de primaria, en la modalidad de educación rural del Conafe, por casi doce puntos.

Si sirve algún consuelo, la realidad es que en la mayor parte del país, los resultados fueron malos, si bien aún falta una evaluación más precisa sobre el tema, pues los resultados apenas se divulgaron ésta semana.

Algunos análisis preeliminares de la prensa señalan que los peores desempeños académicos lo tuvieron Michoacán, Guerrero, Chiapas, Oaxaca y Tabasco, mientras que los mejores fueron el Distrito Federal, Nuevo León, Sonora, Aguascalientes y Coahuila.

Asimismo, sólo el 1.85 por ciento de los estudiantes evaluados en todo el país se ubicó en la posición de excelencia, al obtener los rangos superiores de la evaluación.

lunes, 18 de agosto de 2008

RAMON ACEVO

“No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.”

Anónimo (atribuido a Teresa de Ávila o a Juan de la Cruz, entre otros)


LA CADUCIDAD DE LO PERPETUO

Trato de imaginar a los cientos o a miles de personas que no pueden conciliar el sueño en los últimos días porque tienen responsabilidad fehaciente en un secuestro y, si son detenidos, su delito les puede significar la cadena perpetua… por lo menos en Veracruz.

El problema radica en la sílaba condicionante; según datos de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (cuyas cifras gozan de cierto nivel de credibilidad, dadas las fantasías numéricas a que son tan aficionados los funcionarios nacionales), en el año 2000 se cometieron en el Distrito Federal cerca de un millón de delitos, de los que únicamente se iniciaron 182 455 averiguaciones previas y finalmente se consignaron 35 861 casos, aunque no en todos se logró la detención de los responsables; esto nos arroja una eficiencia terminal de alrededor del 2%, la cual contrasta con el 98.3% de resultados de ese mismo año en Japón o del 80% en Francia, por citar un par de las comparaciones posibles, aunque es necesario acotar que el número de delitos en esos países no llegó al 5% del total de los que ocurrieron en nuestra ciudad capital, y en algunos estados la cifra es superior.

Bajo esa circunstancia el arrojo del Presidente de la República al solicitar al Congreso de la Unión la cadena perpetua para los secuestradores es una broma de mal gusto, ¿De qué va a servir condenar de por vida a 2 de cada 100 culpables de privación ilegal de la libertad?.

La situación alcanza tintes patéticos cuando el Congreso de Veracruz aprueba una iniciativa similar en tiempo record y, por si fuera poco, en periodo extraordinario de sesiones, por qué de repente tanta prisa.

En un análisis superficial de los casos “resueltos” en México durante los últimos tres meses, encontramos que en cuatro de cada cinco estuvieron involucrados servidores públicos o ex-servidores, generalmente relacionados con la seguridad.

Otra circunstancia importante es que la privación ilegal de la libertad es una práctica común del Estado Mexicano, vgr: detención y desaparición de líderes ferrocarrileros en la década de los años 50: detención, desaparición y asesinato de líderes campesinos en la década de los años 60: represión desproporcionada, detención, desaparición y asesinato de líderes estudiantiles de 1968: represión desproporcionada y desaparición de líderes estudiantiles en 1971: desaparición y asesinato de líderes de movimientos insurgentes de Nuevo León, Estado de México, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Puebla en la década de los años 70: ataque frontal contra las normales rurales durante los últimos 30 años: intervención al sindicato petrolero en la década de los 80: represión desproporcionada, detención, desaparición y asesinato de integrantes del EZLN desde 1994 hasta la fecha: represión desproporcionada, detención y desaparición de integrantes del movimiento por la defensa de la tierra en Atenco: represión desproporcionada, detención y desaparición de integrantes de la APPO. La lista es bastante más larga, suficiente hasta aquí para establecer que la privación ilegal de la libertad es una política de estado, ejecutada por presidentes, gobernadores, procuradores de justicia, altos mandos policíacos y de las fuerzas armadas, al igual que mandos medios y sus subalternos.

Ante la imposibilidad de que la clase política nacional se esté aplicando un harakiri, es decir, que emita una ley para condenarse a sí misma, la única explicación posible es que se trata de una bravata propagandística por parte del titular en turno del ejecutivo nacional, y en el segundo caso de un intento de agradar o de agradecer favores mediante tareas legislativas inocuas.

El nivel de corrupción en todos los niveles de gobierno en México, y particularmente en las “instituciones” encargadas de la procuración de justicia, garantiza la impunidad para los delincuentes allegados al régimen y, sobre todo, para los que son parte integral del mismo.

Sin pretender enarbolar ninguna bandera política en este espacio, es justo reconocer que la propuesta de Andrés Manuel López Obrador de realizar una revisión a fondo del contrato social toca el punto medular con respecto a la degradación acelerada del sistema político nacional, razón y no consecuencia de la escalada de criminalidad que vivimos.

Sin embargo los enunciados del líder del mayor movimiento opositor actual se enfocan al relevo del grupo gobernante sin una transformación del entramado social, una apuesta peligrosa en tanto subsisten en su entorno cercano los vicios y problemas que pudren la estructura vigente.
Las leyes, comentó el doctor Samuel Aguilera en una entrevista reciente, son una ficción. Una ficción apuntalada por la comunidad que acepta vivir en torno a esos supuestos, cuando el espíritu común se resquebraja el artificio queda en evidencia, se transforman en el rey vestido con los ropajes de falsa tela invisible y en cuanto el primer niño se da cuenta del montaje las burlas son lo de menos, de ahí que la violación de las leyes en México sea una constante en todos los ámbitos y los sobornos, además de ser también parte de la cadena delictiva, representan el elemento de cohesión, el cohecho es el frágil soporte del castillo de naipes en el que vivimos; en el análisis “La Economía de la Corrupción” de Bonnie Palifka (ITESM/Monterrey, 2003) se mencionan como beneficios de la corrupción: opción subterránea contra el burocratismo excesivo, la posibilidad de otorgar bajos salarios a la base del servicio público, la posibilidad de innovar pese a las barreras oficiales. Según algunos investigadores la economía del Antiguo Egipto sobrevivió durante cinco mil años gracias a los profanadores de tumbas que “recuperaban” el oro y las joyas de los sepulcros para ponerlos nuevamente en circulación.

La vigencia de la legalidad se encuentra en la convicción de los sujetos que la suscriben y no en los mecanismos de vigilancia y penalización, la emisión indiscriminada de leyes y reglamentos hasta el punto en el que resulta imposible que un individuo pueda conocer sus obligaciones y derechos es resultado de la perversión del sentido del derecho dentro de una sociedad; de la misma manera es absurdo incrementar la burocracia para controlar la aplicación de las leyes cuando no se ha logrado el reconocimiento a las mismas por parte de sus beneficiarios, en una sociedad caníbal no cabe establecer como delito la antropofagia, un ejemplo que vivimos a diario es que ha pesar de la existencia de una Secretaría de la Función Pública los daños al patrimonio del Estado por parte de los servidores públicos se han incrementado exponencialmente en los últimos años.
El que en países como Venezuela, Ecuador y Bolivia se hayan gestado en años recientes nuevas constituciones, significa que reconocieron que habían llegado a un punto muerto, la legislación se había convertido en un cadáver demasiado pesado para seguir cargando con él y la única salida posible era empezar de cero nuevamente; ese proceso es sumamente complicado, en los tres países el fantasma de la guerra civil asoma de manera peligrosa.
La dificultad primaria estriba en que los habitantes de un área geográfica se reconozcan como comunidad, como miembros de una asamblea de iguales que comparten obligaciones, derechos, oportunidades y, sobre todo, que se respetan a ellos mismos y a sus semejantes.
Ese espíritu común, esa convergencia de intereses, se llama cultura: una serie de factores flexibles que interactúan bidireccionalmente, del individuo hacia el estado y viceversa, conforme a afinidades y coincidencias situacionales.
La base de una sociedad es su cultura, sus signos de identidad, su ubicación y la ubicación de sus diferentes componentes; cada cultura es un ser vivo que alimenta a sus elementos y se retroalimenta de ellos, tiene momentos de plena vitalidad, sufre enfermedades, sana o muere.
Nuestra cultura padece un cáncer en el sistema político, las cárceles, la represión y el incremento de los cuerpos policíacos significan lo contrario al remedio, equivalen a la reproducción descontrolada de células malignas que acelerarán el deceso. La parte orgánica que corresponde a la administración se engolosina al ver como su crecimiento va ahogando a los otros componentes del cuerpo-nación, sin comprender que cuando los extermine habrá llegado a su propio final, se habrá suicidado. “Uno no puede odiar a un tigre porque es un tigre; pero en cambio desearía matar inmediatamente al guardián irresponsable que expone al público las garras del tigre. Es una actitud sentimental profundamente arraigada en la psicología política. Pocos generales odian a sus contrincantes pero se vuelven ulcerosos y sufren ataques de apoplejía por culpa de sus aliados. La iglesia trata de convertir a los paganos pero quema a sus herejes. Parece ser una ley política que el odio aumenta en proporción a la cantidad de convicciones e intereses compartidos con el odiado.” Refiere Arthur Koestler en sus memorias respecto a la situación que causó la caída de la República de Weimar y el ascenso del nazismo.
La situación es grave, sin embargo quiero pensar que no hemos entrado a la fase terminal, aunque sanar desde este punto requiere de un tratamiento prolongado, difícil y molesto, muy molesto, sobre todo para los que ya depositaron en Suiza o en Miami los recursos que se requerirán de regreso para emprender la recuperación.
Es menester, por lo pronto, entender que la cultura no es un adorno de nuestra sociedad sino el aire que respira, uno de sus alimentos esenciales, la educación es el agua y el trabajo la comida que se transforma en energía. Para que los políticos no se sientan mal dejémosles creer que el gobierno equivale al cerebro, siempre que tengan presente que la mala calidad del aire, el agua contaminada y la comida descompuesta destruyen a la mente más brillante.
Dentro de la construcción de la identidad cultural el papel de los artistas es fundamental, su producción musical, teatral, dancística, plástica y literaria (o cinematográfica, que viene a ser una sumatoria posible de las disciplinas pre-existentes) enriquece espiritualmente a cada individuo, es en el arte donde cada ser descubre su vinculación con el resto de la humanidad. A partir del arte se inocula el respeto a los otros y a lo otro, el entorno; a partir de la belleza se genera el respeto a la vida propia y a la ajena.
Los artistas son los agentes de cambio, los impulsores de la evolución de cada sociedad mediante estímulos a la conciencia de sus integrantes en un proceso lento y delicado, si bien no exento de asperezas, por eso la reconstrucción social debe empezar por el arte, por la creación; cuando los políticos o los militares se han abrogado el rol transformador los resultados han sido dramáticos, destructivos las más de las veces.
Las leyes amenazantes, la represión y el encierro destruyen por igual a quienes están dentro y a quienes les impiden salir, las cárceles aprisionan también a los carceleros; si en otros países, como citamos al principio, ocurren menos delitos y tienen mejores resultados en la resolución de los mismos se debe a que existe una preocupación permanente por la preservación de su cultura, esto no significa que sean ajenos a la violencia, ningún país ni sociedad lo es, pero en ellos esa violencia es un accidente y no una constante.
La miseria que en México se destina a la cultura da por resultado la miseria humana que estamos padeciendo, los responsables de esto serán merecidamente olvidados, la historia, la que se escribe con la perspectiva que da la lejanía de los tiempos, pone a cada cual en su lugar.
Volviendo al tema de las cadenas perpetuas, recuerdo ahora que mi abuela tenía un lotecito a perpetuidad en un cementerio que ya no existe, exhumaron a los inquilinos para construir un centro comercial, en estos tiempos aciagos lo perpetuo también caduca.

Ramón Acevo/17-08-08




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