lunes, 23 de marzo de 2009

¿QUÉ PASA EN NUESTRA CIUDAD?

El municipio de Xalapa comprende 118.45 Kms2, cuenta con 413,136 habitantes (Conteo de población y vivienda 2005) y se encuentra divido en cuatro delegaciones administrativas; su cabildo cuenta con 15 integrantes (un alcalde, un síndico y 13 regidores). En este municipio se encuentra asentada la ciudad del mismo nombre, que a su vez es sede de los poderes estatales, lo que motiva una proximidad física y política del poder municipal y del poder estatal, que ocasiona en ciertos momentos que la autonomía municipal se diluya, se opaque o sea de bajo perfil.
Xalapa, como capital de la entidad veracruzana y por lo tanto centro de su vida poítica y como eje de la vida económica, social y cultural de la región en la que se encuentra ubicada y que comprende más de 10 municipios, siempre ha presentado ventajas y desventajas para vivir, lo que implica la oferta de empleos, servicios educativos, culturales y de toda índole.
Pero también y como consecuencia de lo anterior nuestra ciudad en el trayecto de su existencia ha presentado progresos en su desarrollo y, además, problemas multifactoriales que en ciertos momentos se conjuntan y hacen que como espacio de convivencia social entre en crisis, crispándose las relaciones entre los diversos grupos sociales, que caen en contradicciones, diferencia de opiniones, posicionamientos diversos y una perspectiva encontrada de los problemas que la aquejan.
Pero cuando la mayoría de los habitantes de una ciudad y los mismos grupos sociales que la integran entran en un proceso de construcción de consensos en torno a los problemas que aquejan a su espacio vital, que en este caso se constituye en una opinión contraria a las autoridades locales, estamos ante una crisis.
¿Por qué afirmamos que la ciudad como espacio de convivencia social, con todos los aspectos que esto comprende, está en crisis, como sucede en Xalapa? Lo afirmamos porque más allá de encuestas y sondeos de opinión a modo, del pasado año al momento actual se ha ido conformando en la opinión pública una actitud de crítica en primer lugar y hoy de rechazo a la toma de decisiones de la autoridad local que han venido a afectar en mucho la convivencia, la interacción y la interactuación de grupos sociales, provocando tensiones sociales, enojo ciudadano, protesta generalizada ante la falta de políticas públicas y si eso pareciera mucho pedir, de programas concretos y efectivos que resuelvan o atenúen los problemas urgentes de solución.
La ciudad de Xalapa como espacio de convivencia social se ve afectada en estos momentos por múltiples problemas pero resaltan de ellos seis que parecen una calamidad o una maldición fatal para todos los que vivimos aquí, pues en ciertos momentos parecen resolverse y en otros se recrudecen, de tal manera que pareciera no haber solución para ellos.
En 2001 la asociación civil Perseverancia Ciudadana aplicó una encuesta metodológicamente sustentada para determinar los principales problemas de Xalapa de acuerdo a la percepción de sus habitantes. Hoy, los problemas son los mismos, si bien han cambiado de prioridad del cuarto lugar en adelante, pero siguen manteniéndose como los tres principales la vialidad, la limpia pública y la contaminación del medio ambiente, siguiéndoles el ambulantaje y la carencia de una política pública cultural de las autoridades locales, apareciendo en el sexto lugar la programación de la obra pública, que anteriormente no era percibida como un problema prioritario.
Mucho se ha escrito hasta esta fecha acerca del problema de la vialidad. De ello se han ocupado columnistas, editorialistas y comentaristas independientes, ya que aunque los comunicadores oficialistas traten de justificar este problema que trae aparejados otros, no se puede hacerlo de manera racional. Atrás de este problema vienen otros como es la pérdida de tiempo en el traslado, la impuntualidad en la llegada al trabajo, escuela o cualquier punto de cita, pero lo que es peor: la tensión sicológica que provoca la agresión individual y grupal ante la impotencia de cumplir compromisos de diversa índole.
La limpia pública es un problema que se ha tratado de resolver desde hace años y que tal parece que nunca lo será. Con este problema se han presentado otros como el de el actual relleno sanitario, la falta de un servicio eficaz del ayuntamiento en cuanto a la colecta de la basura, la mayor generación de desechos por parte de la población, etcétera. Hoy, se ha hablado de una concesión para la colecta de la basura, pero un día se anuncia que fue aprobada, y al día siguiente los sindicatos correspondientes presionan y se echa marcha atrás. Se aprueba de nuevo en el cabildo e inmediatamente se anuncia que está detenida por el Congreso del Estado.
El problema anterior se vincula con la contaminación del medio ambiente, aunque no es el único factor que la genera, ya que existe, entre otros, el de la expulsión del bióxido de carbono expulsado por los vehículos del transporte urbano sin el mantenimiento mecánico adecuado y que, obviamente, no son separados del servicio.
Otro problema es el relativo al ambulantaje, comercio informal o vendedores semifijos que aún después de su separación de la Plazuela del Carbón y de la instalación de la Plaza Clavijero aparecen en el lugar menos esperado, llámese paseo de Los Lagos, Parque Juárez, mercado Los Sauces, en el campo deportivo Ferrocarrilero o en algunos puentes peatonales (veáse nuestro artículo con fecha 29/I/09 en este mismo blog).
Otro aspecto comentado y debatido es el que se refiere al bajo perfil de las actividades culturales del ayuntamiento y que se encuentran bien demilitadas ante la fuerte presencia en esta ciudad de la oferta cultural de la Universidad Veracruzana (UV) y del Instituto Veracruzano de Cultura, Es decir, se carece de una política pública cultural que con imaginación, creatividad e iniciativa se puede realizar en las cuatro delegaciones establecidas en este municipio.
Pero el problema que todo los habitantes de Xalapa observan, lo viven y lo debaten es el de la obra pública, que resulta complejo y como expresan algunos multifactorial, ya que no depende únicamente de la autoridad local, sino también de la estatal y federal por lo que se refiere a los recursos financieros necesarios. Pero más allá de lo anterior, lo que se crítica de manera objetiva y racional es lo que aparenta ser la carencia de un programa gradual adecuadamente elaborado de tal manera que sus repercusiones afecten lo menos posible a la población que se tiene que desplazar de un lugar a otro de la ciudad, a los que habitan a los alrededores de la obra pública, la contaminación que se provoca, a los comercios aledaños al lugar donde se realiza la obra que han tenido que cerrar temporalmente y otros más.
A los seis problemas anteriores se agregan decisiones como la de realizar el carnaval, a cuyas funestas consecuencias se ha referido de maneram certera el rector de la UV. Aparte, se tienen aspectos como los tianguis, “exposiciones” y ventas que de manera irracional se permiten instalar en el Parque Juárez.
Lo anterior no significa que seamos alarmistas, catastrofistas, pesimistas, resentidos, añorantes del pasado, o como nos dijeran alguna vez criticones, además si tenemos trabajo. Somos ciudadanos atentos al acontecer del espacio que habitamos y sobre cuyos problemas tenemos todo el derecho de opinar, pues más vale no permanecer callados e impasibles ante lo que afecta a nuestra ciudad, que no es cualquier ciudad.
Por otra parte, reconocemos los aciertos de la actual autoridad local, como la campaña “Xalapa, ciudad de las flores”, y de los cuales se han ocupado y se ocuparán los panegiristas y comunicadores oficialistas, a quienes les correspondan los aplausos y alabanzas. También, reconocemos y respetamos a los integrantes del cabildo pues entre ellos existen auténticos representantes de grupos sociales y que siempre se han distinguido por sus aportaciones en distintas esferas de la vida xalapeña.
Pero, ¿qué ha pasado con el Plan de Desarrollo Municipal?, pues a un año de estar vigente se desconocen los resultados de una primera evaluación anual imprescindible, si es que dicha evaluación ya se realizó; ¿qué sucede con el Consejo Consultivo de la Ciudad, que fue conformado para opinar, sugerir y proponer?
Los problemas de Xalapa no se resuelven con ocurrencias ni con disculpas de parte de las autoridades locales que constituyen una burla a la inteligencia de la ciudadanía o pidiendo paciencia. Tampoco se resuelven con la cancelación de acciones que primero se anuncian con despliegue de publicidad y luego se suspenden como el Programa Integral de Vialidad Urbana. Los problemas se resuelven con conocimientos, experiencia y planeación estratégica del desarrollo urbano, con la asesoría de auténticos expertos, con políticas públicas con visión de futuro que constituyan respuestas concretas, racionales y oportunas a problemas inmediatos o permanentes.
Mientras tanto, no permitamos que en Xalapa se siga generando una crisis social, que puede pasar a ser política. La ciudadanía está dispuesta a opinar, a debatir, a proponer, a participar en caso de ser consultada, convocada y considerada en la toma de decisiones, como debe ser. En este aspecto, debemos mencionar la convocatoria de la titular de El Ágora de la Ciudad para asistir el próximo día 24 a las 19:00 horas a debatir los pros y contras del Carnaval.
Si la ciudadanía es convocada puede y debe participar para coadyuvar en la solución de problemas que pareciera están a punto de rebasar o ya lo hicieron a los encargados de ello. Recordemos que al resolver los problemas actuales estamos construyendo el futuro de la ciudad, que a veces no parece el mejor o el que quisiéramos para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.
No vaya a ser que, parafraseando lo que sucede a nivel nacional, lleguemos a hablar de un ¡municipio fallido!
*Se invita a nuestros lectores a que vean el menú emergente ¿Qué pasa con nuestra ciudad?, donde encontrarán artículos relacionados con el que aquí se presenta.

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