viernes, 6 de marzo de 2009

VIOLENCIA CONTRA LA MUJER


Como cada año ante la proximidad del Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo, se tienen noticias de múltiples actos organizados por organizaciones sociales, partidos políticos y los gobiernos locales, estatales y federales. Como se sabe, en estos actos abundan los reconocimientos al papel que la mujer ha jugado en la historia de la humanidad, sus derechos sociales, económicos y políticos, y dentro de éstos últimos el que se refiere a su derecho al voto y a su participación política. También, estamos acostumbrados a observar el homenaje que de manera concreta se le hace a damas que se han distinguido en diferentes áreas.
Pero a partir de los últimos años estos actos y homenajes a la mujer han perdido credibilidad, pues si bien son merecidos por todas las féminas, también se puede observar que a pesar de los esfuerzos de organizaciones sociales y oficiales grandes núcleos de mujeres siguen sufriendo discriminación, exclusión y violencia en cualquier parte del mundo. También, la mujer sigue siendo el principal sujeto con funestas consecuencias de fenómenos sociales como la migración, la pobreza, la violencia, el rezago social, las guerras, la falta de vigencia de los derechos humanos, el Sida, la trata de blancas, etcétera.
Lo anterior ha motivado para que la situación actual de la mujer sea motivo de estudios multidisciplinarios que proponen políticas públicas con perspectiva de género. Es raro no encontrar a algún gobierno estatal o local que no señale que cuanta con políticas públicas para favorecer el desarrollo integral de la mujer, sea niña, joven, madre de familia, trabajadora, profesionista o de la tercera edad.
Sin embargo, existe un gran déficit en el desarrollo actual de la mujer dentro del cual destaca la violencia de todo tipo que sufre desde pequeña hasta mayor y que se traduce en un estado de sumisión, falta de acceso a fuentes de empleo y a instituciones educativas y en una vida llena de frustraciones, traumas y sufrimientos.
Precisamente, en este año, en su mensaje con motivo del Día Internacional de la Mujer, el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas hace hincapié en una campaña iniciada en 2008 y que está programada hasta el 2015, año en que se deberán alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Esta campaña denominada “Unidos para poner fin a la violencia contra las mujeres” resulta altamente importante, pues vincula a través de los Objetivos del Milenio a la mujer con áreas tan importantes como son la salud, la educación, el empleo, la migración, los derechos humanos y otros.
Esto significa que la ONU ha reconocido formalmente el papel de la mujer en el desarrollo integral de la sociedad, de los países, de las comunidades y de la familia, lo que constituye un reconocimiento a la necesidad de abatir la situación actual de las que sufren violencia. Ejemplo de lo anterior sobran en nuestro país y por citar algunos casos mencionamos a las muertas de Juárez, a las mujeres abandonadas cuyos esposos o hijos han partido al norte en busca de un futuro mejor, las mujeres indígenas en quienes recaen con mayor fuerza la pobreza y el rezago social, las que sufren aún en esta época discriminación y violencia por causas o creencias religiosas, las que son sujeto de exclusión y violencia debido a usos y costumbres de pueblos que poseen una cultura machista, etcétera.
Sería interesante que las instancias encargadas de operar y difundir la campaña “Unidos para poner fin a la violencia contra las mujeres” dieran a conocer con mayor alcance los beneficios de ésta, para que sea conocida en todos los ámbitos sociales, pero principalmente en la familia y en la escuela. En la primera, porque contra todo lo que se diga es donde se encuentra arraigada la cultura centenaria que discrimina a la niña, futura mujer y, en la escuela, porque es el ámbito natural donde se construye la ciudadanía, que implica actualmente el respeto a la igualdad y a todos los derechos humanos de la mujer. Sobre decir que también la escuela, hasta hace pocos años, era un espacio donde se discriminaba a la futura mujer: en la organización interna de los grupos, en el deporte, en el aprendizaje de oficios y artes manuales, etcétera.
Es conveniente que en el marco de la campaña que hemos mencionado, se generen las leyes secundarias de la Ley General de acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, pues resulta un marco jurídico incompleto. Por otra parte, la difusión de la ley resulta un aspecto prioritario, ya que su conocimiento y aplicación es deficiente.
De una manera u otra, no debemos dejar pasar inadvertida el Día Internacional de la Mujer, aunque tengamos que escuchar y observar discursos obsoletos y sin consistencia alguna, pues esta fecha está a punto de equipararse al Día de la Madre, en que abundan también homenajes, regalos y lágrimas, para después olvidarnos de lo que significa la trascendencia del rol de ambas.
Porque lo consideramos pertinente invitamos a nuestros lectores visitar la categoría Documentos y Artículos de interés de este blog, donde encontrarán el mensaje del Secretario General de la ONU, así como el menú emergente Situación actual de las mujeres que comprende los artículos ya publicados:
· Mujeres y derechos culturales: doble discriminación y exclusión
· Mujeres y migración internacional
· Día Internacional de la Mujer

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